Gargantini, D., Formento, A., Díaz, N., & Cufré, P. (2009). Gestión interactoral del hábitat a nivel barrial. Prácticas profesionales en barrio Santa Isabel, Córdoba. Revista INVI, 21(56). Como citar este artículo
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Revista invi Nº 56, Mayo 2006, Volumen 21: 55 a 71

GESTIÓN INTERACTORAL DEL HÁBITAT A NIVEL BARRIAL. PRÁCTICAS PROFESIONALES EN BARRIO SANTA ISABEL-CÓRDOBA

Tradicionalmente la vivienda ha sido concebida como mero objeto físico, dejando al margen el concepto social de la vivienda y su papel para satisfacer necesidades humanas.
Por ello resulta fundamental promover desde los ámbitos locales abordajes integrales (propuestas que partiendo de la vivienda como proceso social incorporen otros objetivos), y un notable nivel de participación y articulación de actores (gestión asociada).
La vivienda se transforma así en un instrumento que permite la implementación de procesos constructivo educativos tendientes a descubrir y desarrollar las potencialidades locales, como así también dejar instaladas capacidades, no sólo en la comunidad sino en los equipos técnicos involucrados.
Bajo esta concepción, el Servicio Socio-Habitacional (SSH) de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba, a través de la metodología de aprendizaje-servicio, ha desarrollado durante los años 2004-2005 sus actividades de formación y acción conjuntamente con la Junta de Participación Ciudadana de Barrio Santa Isabel de la ciudad de Córdoba.
A través de la complementación de los aportes no sólo de cada una de las áreas de la carrera sino de diversos actores sociales, se han desarrollado variadas acciones desde una visión integral a partir de la especificidad arquitectónica, llegando a constituirse en una de las cinco Mejores Prácticas Educativas Solidarias del país.
Estas acciones se encuadran dentro de una discusión conceptual, que partiendo de la naturaleza misma de la problemática existente, intenta impulsar un cambio de conciencia respecto a la necesidad de superar enfoques sectoriales, favoreciendo una formación académico profesional específicamente capacitada y comprometida en acciones que tiendan a superarla.

Palabras claves: Formación académico/profesional, Aprendizaje/servicio, Integralidad, Gestión asociada.

 

Housing has traditionally been looked at as a physical object, leaving aside the social aspect of the house and its role in satisfying human needs. It is therefore essential to promote integral approaches- propositions that starting from the house as a social process include other objectives as well- and an outstanding level of participation and coordination of the actors.
The house becomes an instrument which allows for implementing educational constructing processes aiming at discovering and developing local potential, to train the community and the technical teams.
Under this conception , the Social Housing Service of the Faculty of Architecture, Catholic University of Cordova, through the learning - service methodology has developed during 2004- 2005 its training and action activities along with the Citizen's participation committee of the Santa Isabel neighbourhood in Cordova.
Through complementing the contributions from each area of the career and also from several social actors, different actions have been developed from an integral point of view. This has thus become one of the five best practices of Solidarity Education in the country.
These actions are part of a conceptual discussion which starting from the nature of the existing problem, aims at changing the level of awareness about the need to overcome sectorial approaches , motivating a specific academic-professional training.

Keywords: academic/professional training, learning/service, integral, associated management.

ENFOQUE ADOPTADO

1.1. EL CONCEPTO DE VIVIENDA: DEL OBJETO AL PROCESO

La adopción de una determinada noción de vivienda implica necesariamente una toma de posición ideológica que condiciona no sólo los enfoques de investigación y sus resultados, sino la misma formulación de políticas y acciones consecuentes llevadas a cabo por el Estado o por entes privados en materia habitacional.
Tradicionalmente la vivienda ha sido concebida como mero objeto físico, dejando al margen otras dimensiones que resultan fundamentales en la vida del hombre. Desaparece bajo este enfoque la noción de la vivienda como hábitat o medio ambiente y sus relaciones sociales, es decir el concepto social de la vivienda y su papel para satisfacer necesidades humanas.
El mismo reduce a la vivienda a su mero valor de cambio (mercancía comerciable e intercambiable en el mercado), sin considerar su valor de uso (sentido social y humanizador), favoreciendo el beneficio rentístico y comercial.
La vivienda, concebida como una totalidad, (1) queda entonces integrada como realidad constitutiva de cada organización social.
Sociedades fragmentadas y divididas como las actuales sociedades postindustriales, en donde la desigualdad se convierte en eje básico y estructurador de sus organizaciones, bajo el dogmatismo de la lógica mercantil que sostiene estructuras de poder basadas en la dominación, no pueden más que generar profundas exclusiones entre sus integrantes, ante las cuales la vivienda, como realidad social e histórica, no puede más que verse afectada.
En ella (como hecho antropológico, dinámico e histórico) se interrelacionan aspectos espaciales, económicos, sociales, político-institucionales y culturales(2). Por eso en todo debate en torno a la vivienda resulta de suma importancia conocer el contexto histórico-social en medio del cual dicha problemática habitacional tiene lugar, ya que cada sociedad crea sus sistemas de provisión y promoción en función de sus estructuras sociales y sus relaciones de poder imperantes.
Decimos entonces estar frente a una problemática y no frente a un problema, ya que (éste es una de las evoluciones más notables en relación al abordaje de la vivienda) "los problemas tienen una solución parcelaria, por lo cual pueden ser abordados fácilmente desde una disciplina particular. En cambio la problemática es diversa y compleja, precisa de un enfoque holístico, integrador, buscando que las acciones humanas en sectores concretos, lejos de generar efectos negativos en otros sectores, favorezcan la generación de procesos para la transformación social"(3).
Es decir, la problemática de la vivienda debe necesariamente ser abordada desde diferentes disciplinas, buscando no precisamente atenuar el "problema" o "resolver permanentemente los problemas", sino "ir a las causas" y para ello resulta necesario conocer y acometer "la problemática" en su globalidad. Ya que la vivienda "es un conjunto de problemas autoimplicados que, como tales, contienen la potencialidad conferida por el propio desequilibrio que las define"
(4). Siendo ésta la forma, no ya de debatir las posibles soluciones de los síntomas, sino atacar las mismas causas que los generan.
Se enfatiza así el valor social de la vivienda, entendiendo que la solución a la carencia habitacional no se circunscribe a una mera acción individual y aislada, dependiente de la relativa situación social o económica en la que cada uno se encuentre, sino que abarca una configuración urbana y ambiental que posibilite el desarrollo de todas las capacidades humanas. El déficit o carencia habitacional entonces, no puede reducirse a la cantidad de unidades faltantes, y la política a implementar no puede ser sólo política de vivienda, sino avanzar en esta noción superadora hasta transformarse en verdadera y efectiva política habitacional.
mantener la ciudad y brindar a las actividades económicas y a la población los satisfactores de sus necesidades, tanto bienes de consumo individual como colectivo"(5).
"La gestión urbana vincula así tres tipos de procesos que configuran la ciudad: los orientados por la búsqueda de ganancia, los comunitarios y los estatales, dándose dicha gestión en torno a la articulación entre mercado, Estado y procesos de reproducción de la población. En este proceso articulador el gobierno local, al relacionarse con los diversos actores presentes, modela un proyecto de ciudad que se traduce en los lineamientos de su gestión" (6).
Al respecto varios son los cambios socio-económicos y políticos acontecidos en los últimos años que han afectado a los ámbitos decisionales e implementadores de políticas, especialmente a partir de la década del ´90, cuando el auge de la descentralización implicó la revalorización del espacio local, con la consabida transferencia de crisis desde los ámbitos nacionales y provinciales a los escenarios locales. Entre ellos, resultan importantes destacar:

1.2. LA GESTIÓN DEL HÁBITAT: DE LA CENTRALIZACIÓN AL PROTAGONISMO DE LOS ÁMBITOS LOCALES

• La gestión habitacional es entendida como "el conjunto de procesos dirigidos a articular, usar, coordinar, organizar, asignar recursos (humanos, financieros, técnicos, organizacionales, políticos, naturales) que permiten producir, hacer funcionar y
• La agudización de las problemáticas y tensiones sociales (entre ellos un déficit habitacional creciente) producto de la implementación a ultranza de los lineamientos de libre mercado: frente a ellas el espacio local ha debido hacer frente a los "nuevos pobres" que se han sumado a las filas de los pobres estructurales ya existentes .
• El desmantelamiento del Estado de Bienestar a nivel nacional y provincial: con la consecuente pérdida paulatina de la función redistributiva del Estado, la cual absorbía de algún modo el antagonismo de clases administrando los intereses colectivos y avanzando en l a mediación a favor de los más desposeídos. Sobreviven así sólo dos vías para el reemplazo del antiguo sistema de provisión: el sector privado y su vinculación estrecha con las leyes del libre mercado, y por otra parte, sólo para la población en extrema necesidad e indigencia, la ayuda estatal focalizada y precaria, como forma de contención social ante las crisis de gobernabilidad que genera esta situación padecida por mayorías.
• El proceso de descentralización imperante: el cual junto a la desactivación y ajuste del Estado plantea una mayor legitimidad a los gobiernos locales con la intención de democratizar la sociedad ante fuertes tensiones sociales, eficientizar la administración y los servicios disminuyendo la burocracia. Ante ello los ámbitos locales han tenido que asumir nuevas funciones, aunque en muchas ocasiones sin la contraparte de recursos para garantizarlas ni la capacidad de gestión para desarrollarlas.
• Los efectos del proceso de globalización: donde la reproducción financiera escindida de la producción, la economía no ya de productos sino de servicios, el auge de las comunicaciones que favorecen la acumulación de información y la coordinación de la producción a distancia, el predominio del mercado sobre el Estado y la competencia entre regiones, parecen dominarlo todo.

Todos estos acontecimientos han incitado a que los espacios locales resignifiquen sus viejas funciones, se ocupen de nuevos temas y desarrollen nuevas tareas por sobre sus competencias habituales a fin de lograr mayor eficacia y eficiencia en sus acciones.
De esta manera los mismos se han visto obligados a renunciar a su carácter instrumental y despolitizante, asumiendo, a pesar de sus limitaciones presupuestarias y técnicas, actitudes activas orientadas al desarrollo local a nivel económico, social, cultural y político.
En materia social esta resignificación parece suponer el mantenimiento de ciertos rasgos de bienestarismo racionalizado junto al pasaje de una planificación tecnocrática a una estratégica, de la asistencia social a la promoción social, y de la administración burocrática a una administración gerencial y por proyectos.
En términos habitacionales esta resignificación pareciera implicar un avance paulatino y con grandes obstáculos hacia una concepción más integral de la problemática, la cual supone mayor participación y articulación de diversos actores sociales.

1.3. LOS ÁMBITOS ACADÉMICOS: DESDE LA INDIFERENCIA Y EL LETARGO A LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

Las universidades son las encargadas de la formación de las elites intelectuales. De ellas surgen los profesionales y académicos que se espera tengan liderazgo en la sociedad. En ellas, se deberían formar las personas -hombres y mujeres- encargadas de crear las condiciones humanas para que la responsabilidad y talentos del resto de la sociedad se desarrollen y se expresen al máximo.
La pobreza, la desintegración social, el desarrollo sustentable y la democratización de la sociedad deberían ser temas centrales en sus preocupaciones. Unido a ello valores como la fraternidad, la solidaridad y la responsabilidad social deberían orientar la labor académica, más allá de la competencia, la eficiencia y el éxito personal que han primado en los últimos años.
Bajo una concepción socialmente responsable, la universidad debería emplazarse -de manera expresa- como formadora de mujeres y hombres altamente calificados, íntegros e integrales, comprometidos con valores que defienden y difunden activamente; que vean su profesión como una posibilidad de servicio a los demás, y que sean capaces de aportar como ciudadanos a l a construcción de la sociedad y de responder creativamente a los desafíos de un proyecto de país.
Sin embargo y paralelamente al agravamiento de cuestiones sociales complejas como las actualmente padecidas, es por todos reconocida la lentitud e indiferencia que el mundo académico ha desplegado a la hora de aplicar sus capacidades y aptitudes en asuntos sociales urgentes. Esta situación, especialmente tras la agudización de la crisis sufrida por nuestro país a partir del 2001, ha exigido que las universidades redefinan su relación con la sociedad, renunciando al doble discurso que ha conducido a que mucho sea lo que se declame en este aspecto, pero poco o nada lo que se concretice desde los claustros académicos.
"Las universidades, como las personas, no pueden tener "intereses más altos", que los de responder a la autoridad de los que sufren. Desde este punto de vista parece oportuno preguntarse: ¿Qué espacio ocupa esta perspectiva en los proyectos de investigación, en nuestras publicaciones, en los planes de las diversas facultades, en los programas de las distintas cátedras, en las prioridades de los profesores, en la selección y en la formación del personal (…), en los criterios de evaluación institucional?"(7). Este "deber ser" del trabajo universitario es el que intenta encuadrarse dentro de lo que actualmente se ha denominado responsabilidad social universitaria, como la capacidad que tiene la universidad de difundir y poner en práctica un conjunto de principios y valores generales y específicos, por medio de cuatro procesos claves: Gestión, Docencia, Investigación y Extensión. Asumiendo así su responsabilidad social ante la propia comunidad universitaria y el país donde se inserta.
El asumir esta responsabilidad ha implicado además el reconocer la existencia de otros actores, con otro tipo de capacidades, recursos, alcances y ámbitos de actuación, capaces de enriquecer el proceso educativo y con quienes resulta estratégico y oportuno asociarse. Ya que dada la complejidad de las problemáticas vigentes, manifiesta en las variadas formas de vulnerabilidad de nuestras sociedades, las acciones tendientes a superarla o reducir- la necesitan de respuestas integrales y multidimensionales, renunciando a las respuestas sectoriales.
De allí surgen los principios de intersectorialidad y asociatividad, como herramientas superadoras de la fragmentación y con capacidad de dar respuestas integrales a los problemas actuales. Ya que no hay una sola autoridad, institución o comunidad que tenga suficientes recursos, información, tecnología, espacio y tiempo para hacerse cargo de las necesidades y requerimientos actualmente planteados en los países pobres.
Por tal razón, la conformación de instancias que favorecen la interdisciplina supon e complementar diferentes acciones buscando efectos combinados y potenciando el impacto de los mismos. En este sentido la relación entre diferentes actores no resuelve todos los conflictos, pero puede reducirlos y limitarlos, a la vez que permite sumar recursos (humanos y materiales) para concretizar las soluciones.
Coordinar acciones constituye así una apuesta a la optimización de las acciones en los espacios académicos. Esto es posible a través del compartir responsabilidades e información, distribuir recursos, intercambiar experiencias, ofrecer oportunidades a los diferentes miembros, manteniendo la autonomía de los integrantes, con el objetivo común de proveer nuevas fuerzas y capacidades para enfrentar los problemas. Permitiendo avances en la conforma- ción de masa crítica en nuevos temas y dando per- tenencia a sus miembros en un mundo que, por tanta globalización, deja aislados a los más débiles para imponer su inequidad de rostro anónimo.

EL SERVICIO SOCIO-HABITACIONAL: UNA EXPERIENCIA INSTITUCIONALIZADA DE APRENDIZAJE-SERVICIO DESDE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA

Consciente de estas realidades, de las carencias que a nivel habitacional y urbano experimentan más del 30% de los hogares argentinos y de la indiferencia académica al respecto, es que en agosto del 2003, la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Córdoba inició un proceso de reconversión curricular. El mismo comenzó con instancias transversales de concientización en la temática, y el relevamiento de expectativas entre alumnos y docentes a través de lo que se denominaron "Talleres de discusión de hábitat social".
Los mismos sentaron las bases para la elevación ante Secretaría Académica de una propuesta de modificación del Plan de Estudios, favoreciendo la inclusión curricular de contenidos que contribuyen a capacitar en esta problemática, en vistas a la elaboración de estrategias adecuadas de solución.
Frente a ello y en base a las actividades que desde 1992 venía desarrollando el Instituto de Asistencia a la Comunidad (IAC), surgió el SERVICIO SOCIO-HABITACIONAL (SSH).
El mismo, inserto dentro de la cátedra semestral Problemática socio-habitacional, plantea instancias alternadas de prácticas en campo y de reflexión en taller en torno a la resolución concreta de problemáticas socio-habitacionales existentes en diferentes organizaciones y comunidades del medio cordobés, desde una visión integral y multiactoral.
De esta manera no sólo se favorece la aproximación conceptual en torno a esta problemática específica, sino que se intenta fomentar un compromiso personal y profesional frente a la misma, superando los enfoques tecnocráticos y caritativos.
Si bien este tipo de prácticas que asocian a la universidad y a la actividad docente, involucrando a académicos y alumnos con la resolución de problemáticas correspondientes a situaciones reales, fundamentalmente de tipo social, no resulta algo nuevo para la Facultad (de hecho existían algunos espacios puntuales que favorecían este tipo de articulaciones), el Servicio Socio-Habitacional (SSH) resulta relevante en términos de resituar en el tiempo presente:

-El reconocimiento de la problemática socio-habitacional existente como temática prioritaria a ser abordada en los planes de estudios oficiales, para lo cual el alumno necesita desarrollar actitudes, aptitudes y herramientas específicas, a nivel humano, técnico e ideológico. La inserción curricular, y por ende l a institucionalización, de este tipo de espacios académicos, superando las instancias meramente voluntarias o extracurriculares.
-La adopción de metodologías de enseñanza, aprendizaje y evaluación no tradicionales, acordes a este tipo de actividades, como resulta el aprendizaje-servicio.
-La necesidad de articulación intercátedras, interfacultades, e interinstitucionales como estrategia de formación y complementación de recursos y capacidades en torno a la resolución de problemáticas complejas y dinámicas.
-La necesidad de una formación de excelencia que sustente este tipo de espacios, renunciando a la postura elitista que plantea que para ciertas disciplinas (entre ellas la arquitectura) estas problemáticas resultan ajenas a su s incumbencias profesionales.
-En definitiva, la responsabilidad social que le compete a la Universidad frente a los desafíos que plantea la realidad, y su reposicionamiento como actor social.

LAS INTENCIONALIDADES INSTITUCIONALES Y PEDAGÓGICAS DE LA PROPUESTA

El Servicio Socio-Habitacional (SSH), inserto dentro de la asignatura semestral Problemática socio-habitacional, se estructura en torno al paradigma ignaciano (Contexto - Experiencia - Reflexión - Acción - Evaluación), desde el cual se plantean instancias de prácticas en organizaciones sociales y comunidades de nuestro medio, a partir de las cuales se va introduciendo progresivamente a los alumnos a una reflexión y comprensión integral de la problemática socio-habitacional existente, así como en el manejo de herramientas adecuadas para el diseño e implementación de estrategias de resolución de la misma, procurando gestar una acción profesional futura comprometida con los sectores sociales más desprotegidos.
Si bien durante el período 2004-2005 el SSH se presentó como asignatura extracurricular y por lo tanto electiva, a partir del 2006 se prevé su incorporación curricular, sistemática y de carácter obligatorio para todos los alumnos de la Facultad que posean el 2º año regularizado.
De la misma forma y a través de la metodología de aprendizaje-servicio (8) adoptada, se alternan experiencias vivenciales (prácticas profesionales, contacto directo con los beneficiarios, encuentros testimoniales con personajes emblemáticos, análisis senso- preceptuales) y reflexiones en taller (clases teóricas, charlas, conferencias, invitados especiales). La asignatura intenta complementar el aporte de cada una de las áreas específicas de la carrera (Áreas de Diseño, Técnica y Humanística) y de otras facultades, favoreciendo el involucramiento docente en esta temática.

Entre los objetivos generales del Servicio Socio- Habitacional (SSH) pueden mencionarse:

-Reafirmar el compromiso que la Universidad posee con la solución de las problemáticas sociales en relación a la capacitación de las generaciones de jóvenes que pasan por sus claustros en su trayectoria hacia su perfeccionamiento no sólo intelectual sino también ético.
-Fortalecer las estructuras de enseñanza, investigación y extensión de la Facultad de Arquitectura a partir de la atención directa a problemáticas socio-habitacionales de nuestro medio a fin de contribuir a su mejoramiento.
-Favorecer la formación interdisciplinaria e intersectorial como estrategia de atención a problemáticas sociales complejas y dinámicas como las actuales.
-Incentivar el compromiso profesional altamente calificado frente a la realidad existente, como dimensión esencial del carisma ignaciano.
-Favorecer el reconocimiento, contacto y vinculación concreta con la realidad socio- habitacional imperante a fin de contribuir en la formación de profesionales específicamente capacitados y sensiblemente comprometidos en acciones que tiendan a superarla.

Mientras que entre los objetivos específicos figuran:

-Generar el ámbito de enseñanza-aprendizaje- servicio propicio para que docentes y alumnos tomen contacto con la realidad social en la cual están inmersos.
-Lograr la base de conocimientos que permitan no sólo comprender la problemática socio- habitacional presente sino elaborar estrategias adecuadas de solución desde los espacios de investigación y servicio experimental en organizaciones y comunidades del medio.

CONTEXTO DE REFERENCIA Y CARACTERIZACIÓN DEL GRUPO SOCIAL DESTINATARIO

A comienzo de cada año lectivo el SSH convoca a instituciones de la provincia de Córdoba (9), quienes presentan solicitudes de necesidades y posibles tareas a desarrollar por los alumnos.
Entre las comunidades con las cuales se ha trabajado durante los años 2004-2005 se destaca la Junta de Participación Ciudadana de Barrio Santa Isabel de la ciudad de Córdoba.
La Junta de Participación Ciudadana es una organización civil sin fines de lucro cuyo objetivo es brindar servicios comunitarios al Barrio Santa Isabel, fortaleciendo los vínculos entre las familias del barrio y favoreciendo las actividades con la juventud.
El Barrio Santa Isabel es un barrio periférico y en consolidación ubicado al sudoeste de la ciudad, contiguo al del Campus Universitario. El mismo cuenta con todos los servicios, aunque presenta condiciones de habitabilidad deficitaria (precariedad y especialmente hacinamiento), necesitada de mejoramiento y ampliación, producto del tipo de terreno donde se asientan las viviendas (zona de mallines) y del bajo nivel socio-económico-laboral de sus vecinos.
Este contexto presenta así diferentes tipos de necesidades factibles de ser abordadas desde la docencia y la extensión por parte de la Universidad :

•las necesidades planteadas por la organización comunitaria (Junta de Participación Ciudadana): la misma cuenta con un terreno donado por la Dirección Provincial de Agua y Saneamiento (DIPAS), pero carece de su centro comunitario. Además, la contención y formación en vistas a favorecer una mejor salida laboral para los grupos de adolescentes y jóvenes del barrio, constituye una de las p r in c ip a l e s preocupaciones entre los servicios que intenta brindar a la comunidad.
•las necesidades planteadas por las familias particulares del barrio: las cuales habitan en un alto porcentaje viviendas deficitarias, por estar necesitadas de mejoramiento (completamiento y resolución de patologías) o ampliación. Al respecto es importante destacar la escasa posibilidad de acceso a consultas profesionales y técnicas con que cuentan estos hogares, así como la gradualidad con que deben encarar las mejoras o ampliaciones (generalmente ejecutadas por autoconstrucción o ayuda mutua) producto de su escasa capacidad de pago y ahorro familiar.

PROPUESTAS Y RESULTADOS OBTENIDOS.

Frente a este contexto de inserción (tanto social como académico), y en base al proceso de institucionalización del Servicio Socio-Habitacional dentro del currículo de todo alumno que aspire a graduarse como arquitecto en la Universidad Católica de Córdoba, se ha favorecido la atención a las necesidades arriba planteadas.
De esta forma se ha favorecido desde las instancias no sólo prácticas sino teóricas y de reflexión en taller propuestas por el SSH, la complementación de los aportes no sólo de cada una de las áreas específicas de la carrera (Áreas de Diseño, Técnica y Humanística), sino de diversos actores sociales (Universidad, Facultad de Arquitectura (Servicio Socio-Habitacional, Instituto de Asistencia a la Comunidad, Instituto de Tecnología), Facultad de Medicina, Junta de Participación Ciudadana, corralones de materiales de la zona y Programa de microcréditos de AVE-CEVE) en pos de desarrollar las siguientes acciones desde una visión integral, sin renunciar a la especificidad disciplinar (formación de futuros arquitectos).
Bajo este enfoque:
•Durante el año 2004 y desde el Instituto de Asistencia a la Comunidad de la Facultad, un grupo de alumnos realizó conjuntamente con la organización barrial el diseño participativo del nuevo Centro Comunitario. Dentro de la propuesta de construcción progresiva planteada, este mismo grupo ha planificado el acondicionamiento y ha propuesto la ejecución de una ampliación para mejorar la s instalaciones del actual Centro Comunitario, la cual constó de un nuevo salón y de sanitarios.
•Paralelamente el Instituto de Tecnología de la Facultad organizó y llevó a cabo el curso téórico- práctico de albañilería (ediciones 2004 y 2005) con jóvenes y vecinos del barrio orientado a la autoconstrucción asistida. El mismo ha favorecido la certificación académica de este tipo de formación, favoreciendo la futura inserción laboral a través de la calificación certificada de los saberes y aptitudes incorporadas. Además se ha exigido como condición necesaria para formar parte de las actividades a desarrollar en el curso, el control sanitario de los vecinos involucrados, siendo éste provisto por la Facultad de Medicina, junto a ciertos aportes específicos en temas de salud brindados para el Boletín Barrial de circulación mensual.
Para las actividades prácticas de taller se gestionaron donaciones ante corralones y grandes comercios de la ciudad. Las mismas, junto con el aporte comunitario, permitieron efectivizar la ampliación del actual Centro Comunitario del barrio como instancia de verificación práctica de los conocimientos adquiridos en dicho curso.
Esta actividad no sólo ha permitido llegar a un alumnado diferente al destinatario habitual del accionar de la Universidad, sino que ha favorecido un crecimiento en la autoestima y valoración de los jóvenes del barrio, al ser incorporados a la comunidad universitaria.
Desde el Servicio Socio-Habitacional se ha atendido personalizadamente (en grupos de 2 ó 3 alumnos por caso) a familias del barrio que habitan viviendas con problemas patológicos, estructurales o necesitados de consejos técnicos a la hora de ampliar o mejorar sus viviendas. A las mismas no sólo se les ha provisto de resoluciones técnicas y gráficas sino que se ha realizado el cómputo, presupuesto y favorecido la conducción técnica de las mejoras bajo la figura de autoconstrucción asistida.
A fin de que dichas soluciones puedan concretarse, y dada la escasa capacidad de pago y ahorro de las familias demandantes, se ha acompañado a las familias y a la misma organización barrial en la gestión y concretización de microcréditos para garantizar la ejecución de las ampliaciones o mejoras propuestas, favoreciendo el vínculo con el Programa de microcréditos de AVE(10).
•De esta manera se ha favorecido la integración de las familias y grupos de jóvenes del barrio al medio universitario, como ámbito de contención, atención profesional y formación específica.
Unido a ello, a nivel académico y coherentemente con la metodología de aprendizaje-servicio adoptada, se alcanzaron los siguientes logros:
•En términos cuantitativos, la participación de los estudiantes supuso incorporar a este tipo de prácticas durante estos dos primeros años de trabajo, al 14% de los alumnos de 3º, 4º y 5º año de la Facultad.
Los mismos vieron, según la evaluación efectuada, entre total y parcialmente cubiertas sus expectativas, detectándose una buena recepción a las temáticas y una fuerte adhesión a las experiencias de campo y contacto con la gente.
•Por otra parte, la experiencia real de asistencia técnica y acompañamiento a los procesos iniciados por las familias, permitieron poner a prueba los conocimientos aprendidos por los alumnos, así como las áreas débiles en su formación.
•En este aspecto es importante destacar que varios de ellos se han comprometido a continuar con la asistencia técnica a pesar de la finalización de la práctica, y la totalidad del grupo se mostró interesado en seguir vinculado con experiencias de este tipo.
•Desde el punto de vista docente, ha sido importante lograr la complementación con profesores de otras áreas temáticas (9 docentes de la Facultad en carácter de asesores específicos y 3 docentes externos en carácter de invitados, que se sumaron a los 3 docentes estables de la cátedra) y la verificación de que la metodología de aprendizaje-servicio es el camino acertado para lograr una motivación para el compromiso, fundado en valores anclados en experiencias de vida.
Además, el carácter integral y multiactoral de las mismas ha impulsado que durante el 2004 el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación seleccionara al Servicio Socio- Habitacional (SSH) como una de las cinco Mejores Prácticas Educativas Solidarias del país (Premio Presidencial de Prácticas Educativas Solidarias de nivel superior 2004), reforzando el camino iniciado.
Por otra parte, desde el Rectorado de la Universidad Católica de Córdoba se ha solicitado la puesta en marcha de este tipo de prácticas en las restantes Facultades de la Universidad. Esta transferencia a las demás unidades académicas se ha iniciado en agosto del corriente año (2005), con la organización de la 1° Jornada de Reflexión sobre Responsabilidad Social Universitaria. En ella más de 340 docentes, alumnos y autoridades no sólo reflexionaron colectivamente en torno al compromiso que le compete a nuestra Universidad frente a los desafíos que plantea la realidad, sino que se propusieron nuevas estrategias de enseñanza-aprendizaje, espacios institucionales o acciones concretas a poner en práctica a fin de avanzar hacia un real compromiso social universitario.
De esta manera, y aun a pesar de que existen variados aspectos a mejorar, se ha dado un paso importante en pos de la institucionalización de este tipo de actividades, dentro del plan de estudios oficial de nuestros futuros egresados.

CONCLUSIONES: VALORES COMPARTIDOS Y EXCELENCIA ACADÉMICA COMO FUNDAMENTOS DE SUSTENTABILIDAD

Ahora bien, todo proceso sistémico y regular de institucionalización no sólo en el ámbito académico sino en los ámbitos locales, implica intervenciones tanto:

-a nivel político (compromiso y voluntad política, asignación de recursos y proyectos específicos);
-organizacional (reformulación de procedimientos, responsabilidades, recursos humanos y técnicos);
-cívico-ciudadano (promoción de la reflexión crítica y política de los alumnos, impulso al desarrollo comunitario y vinculación directa con los sectores populares);
-como a nivel de implementación (diseño e implementación de nuevos planes de estudio, programas, proyectos, metodologías y abordaje conceptual de las problemáticas en cuestión).

Una de sus principales características resulta la gradualidad en el tiempo, ya que además de estos cambios, adherir a este tipo de iniciativas implica un compromiso no sólo intelectual, sino ético y político, estrechamente vinculado a conceptos de desarrollo y valores de vida.
Al respecto la inclusión y adhesión institucional y docente en esta línea resulta de máxima importancia, tanto por la necesidad de otorgar reales poderes y créditos a este tipo de abordajes, como por requerir formación específica en torno a estas problemáticas complejas, las cuales trascienden las especializaciones disciplinares en pos de enfoques intersectoriales, inter y transdisciplinares. Y para ello las reformas programáticas, organizacionales, pedagógicas y metodológicas resultan estratégicas, ya que no es factible un "vino nuevo en odres viejas" si queremos de verdad avanzar hacia una universidad socialmente responsable.
Es aquí donde el triple enlace propuesto por Carrizo cobra relevancia: la trilogía ciencia-política-ciudadanía. "En este sistema virtuoso, el rol de la Universidad destaca por su relevancia en la producción de conocimiento científico pertinente y útil a las exigencias de nuestro tiempo, pero esta posición de privilegio le exige la responsabilidad de dialogar con los otros actores del sistema: ciudadanos y políticos. En este punto se abren dos campos de problemáticas que requieren atención:
De una parte, los modos de producción de conocimiento, tanto en lo que refiere por un lado estrictamente al saber científico y académico, como por otro a la participación del actor social en esta producción.
De todas formas, la sustentabilidad de la misma no sólo estará ligada a una adhesión institucional a nivel político y de valores, sino a la capacidad de lograr una formación de excelencia a través de estos espacios.
De otra parte, la vinculación entre conocimiento y políticas, enlace estratégico para la definición de acciones públicas que respondan a las necesidades del mundo real con sustento de calificados fundamentos científicos.
En relación con los modos de producción del conocimiento, se debe poner énfasis en el qué, el cómo y el con quién conocer. En el vínculo entre conocimiento y políticas, la pregunta rectora es para qué conocer"(11).
Frente a esta consideración, somos conscientes de que es mucho lo que queda por hacer en pos de la institucionalización de la problemática socio- habitacional y urbana de los sectores marginales en nuestros ámbitos académicos. El ideal al que aspiramos es la inclusión transversal de esta temática en todas y cada una de las cátedras que conforman el currículo, de tal forma que no sea una temática más sino el eje estructurador y razón profunda del ser de nuestra profesión.
Sin embargo y a pesar de los aspectos y tareas todavía pendientes, creemos que el espacio que el Servicio Socio-Habitacional (SSH) ha sabido generar en nuestra Facultad, es un punto de partida importante en pos de la incorporación sistemática de esta línea de acción.
Ya que lo que está en cuestión no sólo es el país que le dejamos a nuestros hijos, sino los hijos que le dejamos a nuestro país.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

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NOTAS

1 Carrizo, 2005.
2 Asociación de Vivienda Económica: ONG reconocida de la ciudad de Córdoba, dedicada a atender las problemáticas socio- habitacionales de los sectores de escasos recursos del país.
3 Pezeu- Massabau, 1988. 2(cid:2) Alcalá, 1995. 3(cid:2)Gómez, 1995.
4 Alcalá, 1995.
5 Herzer y Pírez, 1994.
6 Herzer, 1999.
7 Schickendantz, 2005.
8 Dicha metodología se estructura en torno a cuatro pasos fundamentales: 1) La detección de necesidades genuinas; 2) La interrelación con espacios curriculares; 3) El incentivo de instancias reflexivas; y 4) El protagonismo del alumno.
9 En estos dos primeros años se recibieron demandas de la Municipalidad de Unquillo; Cooperativa El Hornero; Junta de Participación Ciudadana de Bº Santa Isabel; Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE); Servicio de Promoción Humana (SERVIPROH); Comisión Vecinal de la Comunidad de la Costa del Río Pinto y Comunidad de Ongamira- Dpto. Totoral.