Carrasco Pérez, G. (2007). Editorial. Revista INVI, 22(59). Como citar este artículo
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Revista invi Nº 59, Mayo 2007, Volumen 22: 7 a 10

EDITORIAL

Gustavo Carrasco Pérez

Académico Instituto de la Vivienda, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, U. de Chile.

El proceso creciente de urbanización que acontece a nivel mundial, permite estimar que a finales del presente siglo XXI, más del 70% de la población vivirá en ciudades. Lo anterior conlleva algunos retos imperativos a futuro, a fin de convertir nuestros territorios urbanos en ciudades sostenibles en el tiempo, absorbiendo de manera satisfactoria los cambios estructurales del sistema mundial. Así los retos futuros para la creación de una "ciudad sostenible" son la conservación del equilibrio ambiental, la cohesión social interna y la competitividad del sistema productivo (Ministerio de Fomento de España, 1997).(1)
En América Latina existe consenso entre los especialistas, en que hay un grave problema en la construcción del hábitat en nuestras ciudades, principalmente asociado a la pobreza y a la inadecuada gestión del suelo urbano para satisfacer los derechos ciudadanos con una adecuada equidad y accesibilidad a equipamientos y servicios a toda la población. Últimamente ha emergido con gradual fuerza, el reconocimiento de los impactos que está provocando el crecimiento desmesurado de las áreas urbanas y su transformación en centros de poder que trascienden las fronteras entre regiones y países, al extremo que es en las ciudades donde -desde hace un tiempo a esta parte- se está jugando el rumbo y destino de la humanidad. La preocupación y debate del tema, ha emergido con inusitada urgencia en el ámbito internacional; y recientemente está concitando la convocatoria a foros de intelectuales, políticos, autoridades gubernamentales. El primero de estos foros se llevó a cabo en Porto Alegre, Brasil, con el nombre de Primer Foro Social Mundial (2001); luego en Quito, Ecuador, se realizó el Foro Social de las Américas ([3]) y recientemente, en Vancouver, Canadá, se desarrolló el Tercer Foro Mundial Urbano (2006). Como expresión de las inquietudes manifestadas en estos Foros, surge la Carta Mundial de Derecho a la Ciudad, donde se registra el anhelo y voluntad de prevenir y controlar las nuevas condiciones de vida que los grandes centros urbanos están imponiendo al planeta.
El enfoque general tiende a reconocer que la calidad de vida del ser humano se realiza en el ejercicio sistémico de sus derechos, donde la visión aislada, individual y secuencial de ellos tiende a ser superada y quedar obsoleta. Así, el acceso a la ciudad, al territorio y a la vivienda constituye un derecho indivisible.(2)
En este sentido, no cabe duda que uno de los aspectos más problemáticos de la actual conformación del hábitat residencial a nivel latinoamericano es su directa relación con los bajos niveles de vida que exhiben gran parte de sus habitantes. De lo anterior, resulta fundamental vincular la reflexión sobre los procesos de producción del hábitat residencial con la discusión y el análisis crítico de los actuales modelos de desarrollo urbano existentes en gran parte de los países de la región, y particularmente, las políticas urbano-habitacionales presentes en ellas.(3)
En nuestro medio, el debate y la reflexión sobre la ciudad, "la ciudad que queremos", ha estado presente en diversas instancias, tanto del ámbito público como privado, en organizaciones profesionales, entidades académicas y sociales. Entre los diversos temas que han aflorado en el tiempo, se encuentran la participación ciudadana, el rol de los distintos agentes, la segregación y la exclusión social, las competencias en materia urbanística y el rol del mercado, las políticas públicas en vivienda social, en espacios públicos, en transporte público y vialidad, en medio ambiente.
En este conjunto de problemáticas, la participación ciudadana, es ciertamente uno de los aspectos que requiere más desarrollo, dado que en la práctica, más allá de los discursos oficiales sobre el tema, ésta sigue siendo un componente más bien meramente formal, sin que la población tenga la capacidad real de incidir en la toma de decisiones, situación que ha derivado en crecientes conflictos entre autoridades y vecinos al considerar éstos que determinadas decisiones les afectan directamente en sus condiciones de vida.
Al respecto, en una columna de la sección Opinión del diario El Mercurio de Santiago de Chile del día sábado 27 de enero de 2007, Miguel Laborde señala

"se multiplican los conflictos en la ciudad activados por vecinos que ven modificado el ambiente que escogieron para residir con sus familias. Pero sus éxitos son escasos ante autoridades que, amparadas en la legislación, impulsan obras públicas y planos reguladores que transforman las urbes sin consultar a quienes las habitan". Más adelante continúa: "el aparato público y los inversionistas privados concertados, siembran una campaña del terror que asocia la participación privada a grupos vocingleros no dialogantes, a asambleas tumultuosas, a plebiscitos paralizadores de la ciudad, de la construcción, de la economía y, finalmente, del desarrollo. Lo vinculan a un caos empobrecedor".(4) Concepción bien lejana a la que es posible observar en la gestión urbana de ciudades exitosas, tanto del mundo desarrollado como en el latinoamericano, en las cuales la comunidad, como verdadera polis, ejerce ciudadanía, la cual es apoyada desde la misma instancia pública, esta vez, no como una mera formalidad, sino que transfiriendo poder real de decisión a las personas, entendiendo que sólo en la medida en que la comunidad se sienta realmente involucrada en la toma de decisiones, es posible avanzar en el "hacer ciudad" y por ende en lograr procesos de gestión urbana que, en definitiva se traducen en mejores vecindarios, mejores barrios, mejores ciudades, más atractivas, más seguras, más equilibradas socialmente, y por último, económicamente más eficientes y competitivas.

El presente número de la Revista INVI, aborda parte de estas problemáticas, en una serie de artículos, que si bien desde distintas vertientes y perspectivas y con un particular énfasis en la vivienda social, se sitúan en un contexto netamente urbano.
Así, Mauricio Hernández Bonilla desde México, inicia la serie, con un artículo referido precisamente al tema de la participación ciudadana: "Participación ciudadana y el rescate de la ciudad", en el cual se destaca por ejemplo, que es cada vez más frecuente la participación de la ciudadanía como requisito en la toma de decisiones, participación que resultaría fundamental para un desarrollo sostenible en el largo plazo. El autor reflexiona sobre procesos de desarrollo y diseño urbano específicamente en relación con el rol de los ciudadanos en la planeación e implementación de estrategias de renovación y regeneración que conduzcan a la recuperación de la habitabilidad perdida en los espacios urbanos.
Laura Inés Alcalá, nos lleva al caso de la ciudad de Resistencia, en Argentina. El artículo aborda las dimensiones urbanas del problema habitacional, variables que en general no forman parte de las políticas de vivienda. A partir del caso de esa ciudad, se avanzan algunas pautas metodológicas para abordar dichas dimensiones, para comprender el modo de como determinadas cuestiones urbanas inciden directamente en las situaciones habitacionales.
El tercer artículo, de Carlos de la Espriella, se sitúa en la temática de la vivienda social en un contexto urbano específico, cual es el de la ciudad intermedia de Liberia, en Costa Rica. El autor analiza las características de los proyectos de vivienda de interés social ejecutados en dicha ciudad y su relación con la distribución territorial de la inequidad y la pobreza. De acuerdo a la metodología empleada para el análisis urbano, se pudo verificar que dichos proyectos se situaban preferentemente en zonas urbanas con altos niveles de pobreza.
Christine Wamsler toma como estudio de caso a la ciudad de San Salvador, analizando el proceso de integración en dos sectores de desarrollo: la planificación urbana y la vivienda social. El artículo incorpora al análisis la gestión del riesgo, de modo de poder reducir la vulnerabilidad de los pobres que viven en áreas urbanas; situación particularmente relevante en este caso dadas las dramáticas situaciones generadas por el Huracán Mitch y los terremotos de 2001. El artículo propone un modelo para integrar la gestión de riesgo en la planificación urbana y en la vivienda social, de manera que dicho proceso sea más inclusivo y sostenible dentro del proceso de desarrollo.

"Teleformación y autoconstrucción de vivienda. Bases para un modelo de ayuda informatizada", es el quinto artículo, cuyo autor, Sergio Alfaro Malatesta, se plantea frente a las proyecciones de urbanización a nivel planetario y los desafíos que esta evolución representa para la sociedad en su conjunto, en términos de cómo lograr administrar y proyectar su desarrollo con equidad e igualdad, teniendo en cuenta, entre otros factores, que el suelo se convertirá definitivamente en un bien escaso. Señala el autor que este debate ya se encuentra instalado globalmente a través del Foro Social Internacional mediante la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad, y plantea que para responder a este desafío, la ciudad debe ser entendida como un sistema de comunicaciones con base social. Lo anterior posibilitaría sustentar que los avances tecnológicos de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICS), pueden ser una herramienta de gran valor para facilitar las articulaciones necesarias para lograr una democratización de la ciudad mediante la integración urbana y cívica.
El sexto artículo, a cargo del profesor y académico del Instituto de la Vivienda, Orlando Sepúlveda Mellado, analiza un proyecto habitacional ejecutado en la década de los años sesenta, del cual él fue uno de los autores. Este proyecto de iniciativa pública, inserto en la línea del denominado Movimiento Moderno, concitó en su tiempo el interés y también el debate arquitectónico, el que todavía se mantiene, teniendo presente, entre otros elementos, que el proyecto se emplazó y ejecutó en un sector antiguo de la ciudad de Santiago de Chile, incorporando una nueva tipología de edificación en altura y una nueva trama urbana.
Finalmente, y situado en un contexto diferente a los anteriores, Carlos Muñoz Parra aborda como tema la "Vivienda Progresiva, un programa del sector público que se potenció en el hábitat rural chileno". El autor destaca el desarrollo alcanzado por este programa en el ámbito rural y por los logros obtenidos desde su implementación a partir de los años 1990, lo califica como un "Proyecto Ejemplar".
Esperamos que este conjunto de artículos concite el interés, la reflexión y el debate, dentro del cual programamos nuevos aportes en los próximos números temáticos de la revista.

Gustavo Carrasco Pérez
Académico Instituto de la Vivienda,
Facultad de Arquitectura y Urbanismo, U. de Chile

NOTAS

1 Proyecto deI nvestigación "Sistematización teórica- conceptual en el marco de un sistema de información en vivienda ( SIV). Concurso FAU INVI FAU UCH 2005, 45.
2 Documento Programa de Magister en Hábitat Residencial: 2. Marco y Propósitos Institucionales, INVI FAU UCH, 2006; 6-7.
3 Documento Docente Magister en Hábitat Residencial: 1.3. Problemáticas y desafíos actuales del Hábitat Residencial en el contexto latinoamericano. INVI FAU UCH, 2007.
4 Laborde, Miguel: "Gritos Urbanos". En Diario El Mercurio de Santiago de Chile. Sección Opinión, cuerpo A, página A2. Sábado 27 de enero 2007.