Di Paula, J. (2009). Viviendo (en) la vivienda. Cambios en las normas y valores transformadores en el entorno construido. Revista INVI, 22(60). Como citar este artículo
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Revista invi Nº 60, Agosto 2007, Volumen 22: 13 a 56

VIVIENDO (EN) LA VIVIENDA. CAMBIOS EN LAS NORMAS Y VALORES TRANSFORMADORES EN EL ENTORNO CONSTRUIDO.

LIVING (IN) THE HOUSE. CHANGES IN THE TRANSFORMING STANDARDS AND VALUES IN THE CONSTRUCTED SURROUNDINGS.

Jorge Di Paula*

Arquitecto uruguayo. Ex-Director y actual investigador de la Unidad de Vivienda de laFac. de Arquitectura, UdelaR,Uruguay; investigador del CIEDUR.rubendipaula@yahoo.com

La vivienda es habitada por las personas, pero también la vivienda habita en las personas, forma parte de su identidad, no es solo el escenario donde transcurren sus vidas, sino que es asumida como su propio cuerpo ampliado. Demasiado tiempo se descuidó el cuerpo y el espacio físico que lo alberga, como si lo que importara, porque son determinantes y no determinadas, fueran las estructuras históricas (diacrónicas) y sociales (sincrónicas) y no las estructuras geográficas (espacio) y las formas identitarias (individuos). El artículo pretende revalorizar estas últimas estructuras como condicionantes, sin desconocer las tradicionales, en la definición del objeto socio-físico al que llamamos vivienda urbana. Si bien el tema se trata con amplitud, algunos puntos se refieren más específicamente a la vivienda popular y a investigaciones realizadas por el autor en la Universidad de la República de Uruguay.

Palabras claves: vivienda urbana, vivienda y sociedad, vivienda y familia.

INTRODUCCIÓN

La vivienda forma parte del nivel de vida y de la calidad de vida de las personas, por lo que, para definir la vivienda urbana hoy, deberíamos reflexionar sobre las formas en que las personas perciben y evalúan sus preferencias, indiferencias o rechazos de determinadas soluciones habitacionales en los distintos estratos socioculturales, sobre las formas en que las opciones se hacen realidad y sobre el papel de los técnicos y políticos en captarlas y operacionalizarlas, sin dejar de considerar las limitaciones, posibilidades y necesidades de la sociedad y de la ciudad en su conjunto.

Tradicionalmente los estratos económicos altos y medios altos adecuan su hábitat, es decir, su vivienda y barrio, a sus preferencias individuales, adoptando y adaptando espacios a la "medida" de sus necesidades y caprichos; los estratos medios y medios bajos, eligen en el mercado, de una oferta empresarial restringida y de "confección" y los estratos bajos simplemente no eligen, son asignados a soluciones estandarizadas diseñadas a partir de datos estadísticos siguiendo los promedios y el modo (o la moda), se allegan en viviendas hacinadas u ocupan edificios o tierras vacías. Sin caer en generalizaciones simplificadoras de la realidad, ni apostar al caos y la incertidumbre de la complejidad habitacional y sus múltiples determinaciones, buscaremos identificar variables intervinientes en la respuesta a la pregunta planteada: ¿Cuál debe ser la vivienda urbana hoy?.

La cultura responde a distintas visiones (Bombarolo, F.), reconociendo su incidencia en la definición habitacional, ya sea como refinamiento intelectual y estético, como estilo de vida o como creación de un destino personal y colectivo. El primero como posesión individual de saberes y gustos, el segundo como formas de ser, hábitos y maneras de pensar heredados, mientras que la tercera alude al patrimonio que se va creando, abierto a la creación de
futuro, siguiendo normas y valores compartidos por un determinado grupo 1.

Las normas y valores orientados a la convivencia y coexistencia con la sociedad y la naturaleza, van moldeando a las personas y su entorno, del cual la vivienda constituye un componente activo de primera magnitud. Dichas normas y valores no son previas ni abstractas ni eternas, sino que nacen, crecen y caen en desuso, con las dinámicas socioeconómicas en que las personas están insertas. La vivienda, como bien material, es vivida por las personas, habita en las personas que la habitan y contribuye a la vez a su transformación vital.

Por otra parte, la vivienda pertenece a varias interfaces, derivada de su doble condición de producto material y producto social. Es conceptualizada como el espacio de la ciudad donde se desarrolla la vida cotidiana de la familia y está sometida, como ya expresamos, a un doble condicionamiento. Como objeto material, es una articulación de habitaciones, pero a la vez es una pieza de la ciudad. Como producto socio-cultural cumple con el objetivo de albergar un grupo humano que articula individuos pero a la vez es una parte (¿la célula?) de la sociedad".

En consecuencia, la vivienda será impactada por los cambios en la forma y en el uso de la ciudad y por los cambios y la articulación de las habitaciones que la conforman, y a su vez la familia será impactada por los procesos de individuación (Beck U.y E.), y por las dinámicas de la organización social, sin desconocer, además, las interrelaciones socio-espaciales: ciudad-sociedad, vivienda-familia y habitación-individuo. Pero tanto las viviendas como las familias, consideradas como un todo, no son ni una sumatoria de habitaciones o individuos como partes, ni tampoco miniaturizaciones homogéneas (isótropas) de la ciudad o la sociedad. La vivienda y la familia son sistemas integrados de componentes individuales (habitaciones o personas), pero a la vez son subsistemas con autonomías relativas de la ciudad y la sociedad.
Ni la ciudad ni la sociedad son homogéneas, pues la ciudad está fragmentada y la sociedad estratificada, ni tampoco son homogéneos los individuos ni las habitaciones: las opciones de vida, la individuación y la autonomía personal se amplían y la funcionalidad de las habitaciones se modifican temporalmente con mayor frecuencia 2.
Además, no podemos desconocer las diferentes velocidades en que se mueven las ciudades metropolitanas o las metapolis 3 y las ciudades tradicionales y de menor tamaño.
Todo lo anterior no es para paralizarnos en nuestras propuestas sino para marcar la importancia de los "lugares", frente a la avasallante novedad de los "flujos". Y por otra parte para reivindicar la importancia de las personas que viven en los lugares, los lugareños, y de aquellos que habitan espacios más amplios: los ciudadanos.

De aquí la complejidad en definir la vivienda urbana hoy, por lo que nos limitaremos a sistematizar la información disponible de nuestro país, Uruguay, y aportar hipótesis de reflexión y
proyectuales, ya que nos encontramos en múltiples procesos de cambio, más o menos acelerados, de las formas de habitar las ciudades, los barrios y las viviendas.


Sin embargo, cabe una advertencia, pues la apertura hacia la diferenciación individual, cultural, etárea, de género, de ciclos de vida y conformación familiar, o la diferenciación específica de los lugares, barrios y viviendas no nos puede hacer olvidar que esas diferencias pueden estar camuflando profundas desigualdades sociales y espaciales.
Iremos marcando los cambios en las categorías identificadas, para proponer finalmente algunas hipótesis con la pretensión de contribuir al debate, y reposicionar el tema del Hábitat y Vivienda en la producción de un mundo más habitable, es decir, mejorar el nivel de vida (4) y la calidad de vida, enfatizando, por su vulnerabilidad, la habitación popular.
Si bien las carencias habitacionales están más fuertemente vinculadas a la pobreza estructural, no es menos cierto que los cambios sociales e individuales impactan en toda la ciudad y la acción focalizada en los primeros, puede hacer perder de vista el conjunto en su totalidad.
Siguiendo el esquema gráfico, indicaré los cambios en las categorías consideradas, deteniéndome más extensamente en los cambios en la familia como un agente protagónico, no siempre habilitado por el Estado o el Mercado, en la producción del Hábitat.

1. CAMBIOS EN LA SOCIEDAD ACTUAL

"¿De qué sociedad estamos hablando cuando decimos la sociedad actual?" (Garretón, M.).

Si aceptamos que las sociedades históricas concretas son confluencia de diversos tipos ideales en términos weberianos, podríamos con Garretón, aceptar la presencia de dos tipos societales: por un lado la sociedad industrial del Estado nacional y por otro lo que él llama, a falta de otro nombre mejor, la sociedad postindustrial globalizada. Sin embargo junto a estos tipos ideales, y de acuerdo a nuestras investigaciones empíricas, persisten y se fortalecen el "tipo preindustrial" de las familias extensas, con funciones de reproducción biológica y social intergeneracional co-residentes, y/o con funciones productivas de bienes y servicios. Lo que ni el Estado ni el Mercado pueden ofrecer, es obtenido, de alguna manera, por las relaciones inter e intra-familiares de solidaridad, cooperación y ayuda mutua, propias de la edad media o de las comunidades indígenas (5).
La sociedad histórica y geográfica concreta, hibridiza los tipos ideales haciendo surgir las realidades propias de cada contexto nacional.
El debilitamiento del Estado de Bienestar, las tercerizaciones y la mercantilización de los servicios sociales, la desindustrialización, el aumento de la pobreza y la exclusión, conspiraron contra la cohesión social, proceso en el cual no fueron ajenos, la Globalización y la Revolución informática.
No abundaré en lo que ya se ha expresado por parte de varios estudios sobre los impactos negativos del neoliberalismo sobre la calidad de vida de las personas.
La nueva situación internacional, donde se visualiza una nueva tendencia reparadora de las mayores injusticias heredadas, podrá o no quedarse en la reparación nostálgica de que todo tiempo pasado (anterior a las dictaduras que asolaron América Latina) fue mejor, o superarlas, transformando la crisis en oportunidades de cambios sociales movilizadores.
El cambio de paradigma de la Política Habitacional como Política de Inclusión Social (6), superadora del criterio tradicional de Política económica de construcción de Viviendas y generación de empleo, ya es un cambio conceptual importante, que implica fortalecer una Política Social de Hábitat integral y una Política urbana que no contribuya con la segregación residencial, la expansión
metropolitana y la gentrificación del área histórica (7)

2. CAMBIOS EN LA CIUDAD

La ciudad industrial tradicional (centro-periferia; urbano-suburbano-rural) coexiste con una ciudad "post industrial", en transición, donde se van creando nueva polaridades y nueva terminología: "exurb, suburban corridors, clusters, urban villages, edge cities, edgeless cities, gated communities…" (Mongin, O.). En Montevideo y su área metropolitana, han surgido polos de tecnología informática y comunicacional como Zonamérica y barrios cerrados (llamados countries) en el área rural del Departamento de Canelones, contiguo a Montevideo.
El crecimiento del área costera también en el departamento de Canelones, denominada Ciudad de la Costa, continuación del área costera de
Montevideo, a partir de la ocupación de las antiguas segundas residencias vacacionales, generó el mayor crecimiento poblacional de todo el país en los últimos años.
El crecimiento de la Ciudad de la Costa, y el de los asentamientos irregulares en Montevideo, coincidieron con la pérdida de población de las áreas centrales y consolidadas y un aumento importante de casas vacías.
No menos importante fueron los crecimientos urbanos precarios en las áreas de mayor inversión de capital, derivados de un nuevo boom de la promoción inmobiliaria en Punta del Este.
El desplazamiento de los hogares a las periferias urbanas sin el correspondiente desplazamiento de los servicios y de los empleos, ha traído como consecuencia, un aumento del tiempo muerto de los desplazamientos y una pérdida de servicios habitacionales, no provistos por el Estado, que no dispone de fondos públicos, ni por el Mercado, que no obtiene la rentabilidad económica deseada.
Al mismo tiempo, la ciudad ha dejado la especialización funcional del CIAM, pudiendo encontrarse: producción de bienes y servicios en las viviendas (trabajar y residir), familias en las vías de circulación, los sin techo (8) (residir y circular), o recicladores de basura trabajando en las calles (trabajar y circular).
La habitación ya no es una ecuación de una sola variable (la construcción de casas o apartamentos), sino que intervienen algo cada vez más reconocido,
aunque menos atendido en la magnitud y profundidad que se merece, como la tierra, y algo no reconocido y desatendido, como el transporte público metropolitano.
La tierra y en general los bienes inmuebles se han fortalecido como formas de atesoramiento frente a la profunda crisis bancaria del 2002, la debilidad en la inversión industrial y la casi inexistente bolsa de valores y acciones.
Esto ha llevado a una especulación inmobiliaria que busca apropiarse de las plusvalías generadas por cualquier plan de mejoramiento habitacional (reciclaje de vivienda en la Ciudad Vieja (9), Plan Fénix (10), saneamiento, refuncionalización de contenedores industriales, etcétera), ya que con sólo el anuncio de un Plan, se disparan los precios de los inmuebles, haciendo insostenible el mismo.

Las tipologías y tecnologías constructivas, importantes a la hora de la proyectación de la "casa" o "apartamento", ya no están solas como variables para generar el Hábitat "habitable" en la actualidad, pues es necesario un mayor énfasis en la Gestión de la Tierra, de los Servicios Sociales, del Transporte y de las Comunicaciones.
En definitiva la ecuación habitacional a la que se deberá dar respuesta es:

Hábitat = edificio + tierra + servicio + transporte
+ comunicación + inclusión + identidad + apropiación + participación + cohesión social + producción.

3. CAMBIOS EN LOS INDIVIDUOS

Individuación, negociación de la relación, cambio de roles, longevidad, nomadismo

Es más fácil admitir la empatía entre personas, que entre las personas y los objetos. Ponerse en el lugar del otro, fundamental para la convivencia, es más admitido que personalizar los objetos, fundamental para la residencia. El cambio cultural contemporáneo que se está abriendo paso cada vez con mayor fuerza es que la vivienda no es solo un objeto en que se está (viviendo en la vivienda), un escenario donde la vida transcurre, ni un objeto que se tiene, que se compra o se alquila, ni un objeto que se hace, que se construye, sino que forma parte de lo que el habitante es (viviendo la vivienda). (Pinilla, R.).
La vivienda forma parte de la identidad y de la individualización (Beck, U.), de lo privado y de lo íntimo, sin que esto signifique una deformación autista, auto-referenciada y egoísta, sino que ese proceso de diferenciación, de identidad propia, va unido a un proceso paralelo de identificación con otros, con la familia, con el vecino, el sindicato, el partido, la cooperativa, la iglesia o el club deportivo y en casos particulares, con la universidad. En definitiva, identidad personal con arraigo colectivo (Pelli, V.).
No siempre la identidad del usuario está presente a la hora de las decisiones.
Cuando hay posibilidades de autogestión en la vivienda, las diferencias individuales podrán expresarse en diferencias funcionales, tecnológicas y formales. Cuando la gestión es empresarial o estatal, primará el interés del promotor privado (afán de lucro) o del promotor público (afán de equidad, en el mejor de los casos) indiferenciados, en el proceso mediático de entregar casas llave en mano. En estos casos el habitante se constituye solo en un dato estadístico.
La crisis identitaria de la que nos habla Claude Dubar, nos expresa como hipótesis central de su exposición que "se ha producido una mutación durante los últimos treinta años de la configuración de las formas identitarias (11), en los campos de la familia y de la relación entre los sexos, del trabajo y las relaciones profesionales y de lo religioso, lo político y las relaciones con las instituciones". Si bien las observaciones toman como referencia los estudios de la sociedad francesa, se pueden establecer como hipótesis en nuestro país, aproximaciones a esa realidad.
La crisis de las identidades hace referencia a la crisis de las formas identitarias definidas por el "proceso de civilización", o el pasaje del nosotros al yo, acuñada por Elías, el "proceso de racionalización", o pasaje de la comunidad a la sociedad de Weber y el "proceso de liberación", o pasaje de la dominación a la libre asociación de Marx.
De acuerdo con Dubar (12), "no me parece que ninguna configuración de formas identitarias haya adquirido legitimidad universal, ni siquiera reconocimiento consensuado". De aquí la "Crisis de las identidades", con que titula su libro.
En nuestro país, nos enfrentamos a procesos híbridos, donde los individuos apelan a formas comunitarias, cooperativas o familias extensas pero también a formas más individualizadas, dependientes del mercado y familias nucleares.
Una de las mayores revoluciones culturales del siglo XX y que trajo aparejados profundos cambios en los individuos y sus roles sociales fue la introducción de la perspectiva de género en las relaciones interpersonales, sociales e institucionales.
La emancipación laboral y sexual de la mujer generó en el 50% de la población la realidad o la expectativa de tener un trato más equitativo en las relaciones de género, de la cual no menos importante son los cambios actitudinales y de comportamiento de los varones.
Estos cambios han producido desequilibrios en los roles tradicionales de las personas en los hogares y las familias, con profundas consecuencias en la organización familiar y como consecuencia en el ámbito espacial que la alberga: la vivienda.
No menos importante son los cambios experimentados por los jóvenes en su relación con el trabajo, la educación, el sexo y la sociedad.
Algunas pistas diferenciales entre los individuos de diferentes estratos socioculturales son conocidas por las respuestas a encuestas de hogares, cuando un cada vez mayor número de jóvenes responden que no tienen trabajo, que no lo buscan y que no estudian.
Otro fenómeno que incide fuertemente en la con-vivencia y co-residencia de los hogares es la cada vez más elevada edad de emancipación juvenil y más frecuente admisión temporaria, luego de una frustrada salida emancipatoria, de los hijo/as con sus parejas en todas las clases sociales.
Pero los jóvenes han adquirido, sobre todo los de clase media (ya que en las de clase alta ya formaba parte de su cultura), una propensión al trabajo autónomo, o de alta especialización en el área de las nuevas TIC, sin esperar demasiado un trabajo en la fábrica o la oficina pública para toda la vida, tan común en el Estado de Bienestar.
Esta actitud de admitir el riesgo y la incertidumbre desligándose de la seguridad que conlleva la falta de empleo fijo, también se manifiesta en la disminución de la nupcialidad y el aumento de los divorcios.
No menos importante es el aumento de la longevidad que generan múltiples arreglos de convivencia de cooperación y conflicto entre los adultos mayores y los hogares filiales.
Otro aspecto considerado por algunos autores que está incidiendo en las relaciones interpersonales es el pasaje de la solidaridad "orgánica" de la época industrial, precedida por la solidaridad mecánica de la aldea, hacia la solidaridad "conmutativa", en la que los individuos se sienten vinculados simultáneamente a diferentes redes locales, nacionales e internacionales, "que relacionan a los individuos con organizaciones que pertenecen a una multiplicidad de redes interconectadas" (13).

4. CAMBIOS EN LAS HABITACIONES: Usos, dimensiones, conectividad

Una cierta afinidad con el conductismo, proponía que los usos (función), fueran el inicio del proceso de diseño físico (forma) de las habitaciones. En el otro extremo, cual reacción pendular, la formalización era consecuencia de una acción autónoma del arquitecto-autor. En el primer caso, la vieja sucesión de que la forma sigue a la función, en el segundo, en cambio, su autorreferencia: la forma sigue a la forma o la sucesión inversa, la función sigue a la forma (14) o, mejor aun, de la forma de pensar y sentir de quien la conforma.
La forma de pensar y sentir del arquitecto tradicional corresponde en gran medida a la generada por su inserción de clase, es decir, la clase media y alta.
Por ello más que analizar consecuentemente (aunque fuera insuficiente), los usos de las habitaciones y conjunto de habitaciones por los sectores populares, se buscaba atraer a estos sectores a los usos "usuales" en las clases sociales de pertenencia de los diseñadores. Con las mejores intenciones, para facilitar la asequibilidad de la vivienda, se apelaba a las únicas variables donde podían incidir disciplinariamente, es decir: disminución del espacio por habitante, del confort, de la construcción y de la accesibilidad urbana, en resumen, de la calidad. Tanto el proceso de diseño como el proceso de construcción eran desarrollados por especialistas.
Las funcionalidades específicas de los sectores populares, donde existían funciones productivas y rentistas simultáneas a las residenciales y frecuentes arreglos de convivencia intergeneracional, diferentes del imaginario emancipatorio de las clases medias y altas, están mostrando permanencia de estilos de vida, o por lo menos distintos de los "modernos", que no son considerados en los Programas oficiales.
La autogestión de los sectores populares ha ido generando soluciones tipológicas de "viviendas desmembradas", donde habitaciones separadas físicamente y construidas en diferentes momentos del ciclo vital, constituyen en realidad unidades de vivienda por las fuertes interrelaciones entre las diferentes habitaciones autónomas (15).
Las normas municipales, que son directivas definidas por el "deber ser" abstracto y controlador de las tendencias especuladoras del mercado y no por el acuerdo entre el técnico y usuario, muestran una rigidez que lógicamente se evade por el "ser" de la informalidad.
La privacidad deseada por cada miembro de la familia y no solo por el núcleo conyugal, no es obtenible con las disposiciones municipales de áreas mínimas por dormitorio o por estar comedor.
Tampoco ha entrado en el análisis tipológico, la "vivienda involutiva", cuando el ciclo de vida familiar llega a los últimos estadios de transición intergeneracional. De aquí la enorme proporción de viviendas con solo una pareja de ancianos, o la soledad de la viuda con muchas habitaciones cerradas, en la vivienda inicialmente evolutiva. Un análisis de las casas vacías, se debería completar con el de las habitaciones vacías surgiendo conclusiones aun más duras que las constatadas, de haber más casas sin gente que gente sin casa.
Por otra parte, contrariamente al aumento de las actividades simultáneas en un mismo espacio (habitante/m2/hora) de los sectores populares, las tendencias encontradas en los sectores medios y altos es de una disminución de las actividades simultáneas en un mismo espacio. (Cierraad, I.).
La propia construcción de edificios de vivienda y comerciales de principios del siglo XIX, definidos por los perfiles de hierro importados generaron espacios neutros que hoy día son adaptados a múltiples funciones, mientras que los edificios del siglo XX, donde la forma siguió una específica función, deben ser demolidos parcial o totalmente, cuando se pretende refuncionalizarlos.

5. CAMBIOS EN LA FAMILIA

Lenta emancipación, contrato negociado, parientes políticos, monoparentalidad
Las transformaciones que se han dado en las familias, a partir de los cambios en la economía, del mercado externo, por los efectos de la reestructuración productiva y del mercado laboral, de las pautas culturales y del papel del Estado en la sociedad, así como de los individuos que las integran, han sido de gran importancia.
"La familia se está volviendo cada vez más una relación electiva, una asociación de personas individuales, cada una de las cuales aporta sus propios intereses, experiencias y planes, y está sometida a diferentes controles, riesgos y condicionamientos". (Beck, U.)(16)
Las familias, han respondido de diferentes formas a los impactos producidos por esos cambios y a la vez se han generado procesos de retroalimentación de los ajustes espacio- funcionales sobre sus relaciones sociales, tanto en su interior como en relación con otras familias y la sociedad en su conjunto.
Las políticas habitacionales, reducidas en general a una actuación sectorial restrictiva, no han superado las limitaciones derivadas de esa visión parcial del problema y como agravante, con propuestas de soluciones materiales insuficientes en su espacialidad, precarias en su materialidad y segregadas en su localización urbana.
El presente apartado, luego de una reflexión teórica, y de una visión general de los cambios en América Latina, pretende poner de manifiesto las transformaciones producidas en las familias del Cono Sur, y en particular en Uruguay, con repercusiones en la vivienda, considerando:

a) cambios sociodemográficos
b) cambios laborales
c) evolución de la estructura de los hogares
d) cambios culturales

5.1. Reflexión teórica.

5.1.1. La dialéctica socio-espacial.

Algunos historiadores presentan la caída del muro de Berlín y las nuevas tecnologías de la comunicación e información como los cambios sustanciales de la segunda mitad del siglo pasado.
Otros asignan también a los cambios en las familias, al papel de la mujer en la sociedad y a la revalorización de lo local, importante incidencia en el siglo que comienza.
Esto ha agudizado el debate sobre el relacionamiento de lo macro y de lo micro, de la determinación social de los comportamientos individuales y dialécticamente, la determinación individual de los comportamientos sociales, incluido entre estos últimos, la producción, distribución y consumo del espacio donde se producen, distribuyen y consumen los servicios para asegurar la vida cotidiana de las personas, y entre ellos los espacios y servicios habitacionales.
Sin dejar de admitir cualquier periodización analítica de la realidad, en base a categorías de análisis preponderantes, no es menos cierto que esos períodos, considerados como tipos ideales de la historia, no se presentan en nuestros países sucesivamente sino simultáneamente.
Las culturas híbridas, la economía, sociedad y políticas híbridas y la arquitectura híbrida, donde se superponen más de un tipo ideal, constituyen la realidad de todos los días. (García Canclini)
Obviamente quienes detentan una posición dominante y hegemónica en un determinado período de tiempo, buscan eliminar o benévolamente tolerar, una sobrevivencia testimonial de las culturas, economías y arquitecturas emergentes.
La modernidad, la economía industrial de mercado, el afianzamiento del Estado nacional de Bienestar, la sociedad salarial y corporativa, la naturaleza inagotable, la política de partidos, la familia nuclear, la mujer ama de casa, la ciencia positiva, la arquitectura de autor, se resisten a los cambios emergentes desde la complejidad de lo contemporáneo, que supera la mera transformación de la materia y energía para entrar de lleno en la era de la información, donde la economía informal está fuertemente presente en la vida cotidiana, lo local se revaloriza, la sociedad se heterogeneiza y se segrega, la familia nuclear cede el paso a otros arreglos de convivencia y de residencia, el mundo de la mujer ya no es la casa, ni la casa del hombre es el mundo, la ciencia es cuestionada por los valores, y la arquitectura también es un producto grupal de actores que accionan comunicativamente.
Este apartado pretende mostrar las nuevas relaciones entre los cambios en los arreglos familiares de personas vinculadas por razones de parentesco y los cambios residenciales de personas vinculadas por razones de proximidad espacial.
Se trata de aportar para el esclarecimiento tanto de la incidencia de lo social en lo físico-espacial
como también en qué medida, el espacio físico incide en el espacio social, o expresado de otra manera, en qué medida la casa y no solo el barrio importa en el desarrollo humano de las personas, las familias y la sociedad.
De esta manera se superaría la visión habitual de los arquitectos de trabajar sobre lo físico-espacial en los niveles de la habitación, la casa, el barrio, la ciudad, el área metropolitana, la microrregión, el territorio nacional, dejando para otros especialistas, trabajar sobre el individuo, la familia, los vecinos, los ciudadanos, los uruguayos.

5.1.2. Impactos de la complejidad.

Esta consideración de la relación familia - espacio de vida cotidiana implica definir ambos términos de la relación y además, la propia relación como un emergente diferente de los atributos de cada uno de los componentes por separado.
La familia habitando o el espacio habitado es el objeto de este apartado (17). No es el espacio sin gente (relaciones geométricas espaciales), forma habitual de la difusión de la arquitectura fotográfica, ni la gente sin espacio (relaciones personales y sociales), forma habitual de los estudios socio- económicos. Pero tampoco las personas sobre el espacio, como en la geo-referenciación social, o el espacio sobre el espacio, como la geo-referenciación de edificios.
Nos estamos refiriendo a conceptos como la densidad, el hacinamiento, la promiscuidad, la segregación, gentrificación, guetización, depredación, violencia doméstica, que son categorías de análisis de la relación de las personas con el espacio.

Así tenemos:

Densidad: Población sobre espacio.
Hacinamiento: Superación de umbral de densidad.
Promiscuidad: Coexistencia no voluntaria en el mismo espacio de personas del mismo sexo.
Fragmentación: Grupos de personas residiendo en espacios sin relación física o social.
Segregación: Concentración de un atributo social en un espacio determinado, diferente de la media de distribución del atributo en un espacio mayor que el considerado.
Gentrificación: Dinámica de sustitución de estrato social bajo por estrato mayor.
Guetización: Concentración no deseada de personas en un espacio con determinados atributos raciales, etarios, sexuales, etc.
Depredación: Violencia de las personas sobre la vivienda y el barrio.
Violencia Doméstica: Violencia de personas sobre personas en la vivienda.
Accesibilidad: Posibilidad de las personas de acceder físicamente a la vivienda.
Asequibilidad: Posibilidad de las personas de acceder económicamente a la vivienda.
Inteligibilidad: Comprensión del espacio en que reside.
Lugarización: Dotación de significado a un espacio.

Pero también nos estamos refiriendo a los cambios en uso del tiempo y del espacio al interior de las viviendas, así como a las diferencias individuales de percepción de las condiciones de confort social, psíquico y físico dentro del mismo.

5.1.3. Familia - hogares - arreglos familiares.

En los Censos y Encuestas, se releva la Población, y los Hogares, como un tipo de arreglo de convivencia diferente de las relaciones de parentesco. Las definiciones de hogar como grupo de personas que "viven bajo un mismo techo" o "que comparten los gastos de alimentación", dificulta tanto la identificación de arreglos residenciales de grupos vinculados por relaciones de parentesco pero que viven en diferentes viviendas en un mismo lote o en lotes contiguos, como la identificación de grupos de personas que establecen diversos arreglos funcionales, como cuidado de niños, ancianos y enfermos u otros servicios comunes diferentes a los gastos de alimentación.
Estas distinciones conceptuales que dan cuenta de diferentes arreglos de convivencia, de residencia y de servicios comunes o mutuos, tiene importante relevancia a la hora de proponer soluciones habitacionales que alojan hogares de acuerdo a la definición censal, rompiendo muchas veces las estrategias de sobrevivencia virtuosas de los diferentes arreglos.
Los hogares neolocalizados, alejados del resto de la familia, pueden traer aparejado un empeoramiento de las condiciones de vida a pesar del mejoramiento de las condiciones físicas de vivienda.
En un estudio sobre la habitabilidad de viviendas mínimas se pudo constatar la diferencia entre la adquisición de viviendas más grandes y más céntricas, y la construcción de viviendas nuevas más chicas y más periféricas. En estas últimas se perdían vinculaciones con la parentela, la heterogeneidad social del barrio, servicios urbanos y aumentaba la segregación social (18).
En el documento de la CEPAL (19), se hace referencia a este problema cuando se expresa: "Tener una visión global de todas las formas de convivencia y estudiar los vínculos entre los miembros de las familias que no viven en el mismo hogar requiere de investigaciones específicas" (20).

6. CAMBIOS EN AMÉRICA LATINA (21)

Varios documentos sintetizan los procesos de cambios comunes en A. Latina.
"… el proceso de modernización ha introducido nuevas dinámicas en el ámbito de las familias y en la intimidad, como son: las exigencias que se plantean al amor romántico y el predominio del matrimonio o convivencia voluntarios y basados en el amor; el placer como un derecho, en especial entre las mujeres, y la extensión de las relaciones sexuales prematrimoniales; el retardo en la edad del emparejamiento, el adelanto de la iniciación sexual y vida sexual prematrimonial, la impugnación de la división sexual del trabajo, las demandas de autonomía de las mujeres y los jóvenes, el divorcio como recurso posible de acción frente a los conflictos; la incorporación creciente de las mujeres al mercado laboral, con énfasis, en muchos casos, en el desarrollo personal; etapas del ciclo de vida más marcadas, con prolongación de la adolescencia y dificultad de los jóvenes de independizarse de la familia de origen. (Valdés et alt.)
"El modelo tradicional de familia con padre proveedor, madre dueña de casa e hijos, ya no corresponde a los hogares y familias predominantes en América Latina, existe una gran heterogeneidad de situaciones que sigue cruzada por persistentes desigualdades sociales y mecanismos de exclusión y estratificación social" (CEPAL).
Entre 1990 y 2002 han aumentado los hogares unipersonales que en promedio para la región aumentaron de 6,4 a 8,4%.
También ha aumentado la cantidad de hogares monoparentales, aumento de la soltería, de las separaciones y divorcios, de las migraciones y de la esperanza de vida.
Claramente la creciente participación económica de las mujeres (la tasa de participación laboral femenina en A.L. aumentó de 38 a 50% aprox.) le permiten autonomía social, independencia económica y aumento de la autoestima, por lo que la relación familia - trabajo ha sido objeto de numerosos estudios en A. Latina.
Han crecido el número de hogares en que ambos cónyuges trabajan y también las relaciones prematrimoniales, uniones consensuales, así como los casos de dos o más uniones sucesivas.
Por otra parte las dificultades de encontrar trabajo entre los jóvenes han llevado a retardar la emancipación juvenil.
Igualmente ha crecido el número de embarazos adolescentes.
Obviamente todos estos cambios que se han producido en las familias impactan de diferente manera en los diferentes estratos de la población.
En las familias de mayor vulnerabilidad, con dificultades de inclusión en el mercado y con débiles prestaciones asistenciales desde el Estado, se recurre al capital social de la familia para atender las distintas necesidades insatisfechas, generando diversas estrategias de sobrevivencia.
Pero también en las familias de menor vulnerabilidad, con inclusión en el mercado y con vivienda en las áreas centrales y pericentrales, se recurre a la vivienda de los padres, para construir espacios independientes en las azoteas o reciclando con subdivisión de la casa paterna.
Este capital social está estrechamente relacionado con la proximidad espacial y con las dificultades de acceso a la tierra urbana para las nuevas generaciones por lo que no solo se producen conflictos en la relación familia - trabajo sino también, y es lo que pretendemos desarrollar en este apartado, conflictos en la relación familia - vivienda.

6.1. Algunas características que nos distinguen en A.L. La familia transicional.

En nuestro país se verifica el mayor porcentaje de hogares unipersonales: 17,7% en el 2002; el mayor porcentaje de hogares nucleares sin hijos, 16,3%; el mayor porcentaje, alrededor del 20% del total de las familias (hogares familiares), están en la etapa "pareja mayor sin hijos" (ya se fueron de la casa).
Las familias extendidas (parientes- convivientes), se encuentran en los menores porcentajes, cerca del 15%.
Otra característica que distingue a la familia uruguaya es la derivada de un estudio sobre la importancia asignada por las personas a diferentes aspectos de su vida. (Sunkel,G.)�22
No hay cambios significativos en cuanto al orden asignado a esos aspectos en los 11 países estudiados.
Dicho estudio permitió ordenar el grado de importancia dada a diferentes aspectos en 11 países de A.L. : 1.- Familia, 2.- Trabajo, 3.- Ayuda, 4.- Religión, 5.- Ocio, 6.- Amigos, 7.- Política.
Sin embargo, el mismo estudio analiza algunas dimensiones que le permite distinguir entre la familia tradicional que se afirma en determinados valores y la familia transicional que se aleja de los valores tradicionales.
Uruguay es el país de A. Latina que no solo tiene mayor porcentaje de familias definidas como transicionales, 59,1%, sino que es el único que tiene mayoría absoluta, es decir, mayor al 50%. Como dice el autor, "Uruguay se encuentra en una posición de avanzada, ya que es el único país latinoamericano donde este conglomerado (transicional) ha adquirido mayor peso que el tradicional".
A los efectos de conocer las dimensiones intervinientes en la definición de ambos tipos de familia transcribimos las mismas.

Dimensiones intervinientes (23)

Actitud hacia los padres: Respeto y responsabilidades.
Actitud hacia los hijos: Realización de la mujer, presencia de ambos padres.
Valores a enseñar: Obediencia, moral, religión.
Moral: Aborto, divorcio, homosexualidad
Rol de la mujer: Trabajo afuera, equidad en cuidado de niños, gratificación femenina.
Machismo: Capacidad de mujeres en política, importancia de educación universitaria en hombre o mujer.

6.1.1. Cambios sociodemográficos

Aumento de la población adulta mayor.
Consecuencia de la baja natalidad (tasa global de fecundidad: 2,4) y el aumento de la esperanza de vida al nacer (79 años en mujeres y 72 en hombres), llevó al Uruguay a tener el porcentaje más alto de población mayor de 60 años, 17%.
Esta característica tiene fuertes impactos en las Políticas Habitacionales donde se aprobó un Fondo especial para vivienda de jubilados y pensionistas, así como en las familias que deben cuidar a sus mayores o tener cuidadoras de sus nietos, afirmando el rol tradicional de las abuelas.

6.1.2. Cambios laborales

Aumento de la informalidad, precariedad, desalarización y desocupación en el trabajo, con el aumento de la vulnerabilidad y condiciones favorables al aumento de la valorización de los recursos de la familia ampliada.
Aumento del empleo de mayor calificación y teletrabajo, generando nuevas necesidades espacio funcionales en la vivienda para ambos sexos y no solo para el varón profesional.
Tasa de participación laboral femenina, 76%, de las más altas de A.L., sin disminución significativa del trabajo no remunerado de la mujer, o aumento del trabajo doméstico del hombre. (Aguirre,R.)
Desarrollo de actividades productivas al interior de la vivienda o uso de parte de la vivienda o habitación aislada en el mismo lote como activo generador de renta.

6.1.3. Estructura de los hogares

Presencia creciente de uniones consensuales.
En Uruguay la tasa de nupcialidad (número de matrimonios cada mil habitantes) pasa de 7,5 en 1990 a 4,18 en el 2000.

Aumento de la edad al contraer matrimonio.
Edad media de las mujeres uruguayas al contraer matrimonio pasó de 26 años en el 90 a un poco más de 29 en el 2000. Los hombres pasaron de 30 años a casi 33 en el mismo período.
Sin embargo en los sectores sociales pobres se tiene un patrón de nupcialidad más temprano.

Incremento de la disolución de las uniones.
A comienzos de este siglo, en Uruguay, 4 de cada 10 matrimonios se divorcian, que cuadruplican los guarismos existentes hasta 1989.

Incremento de la edad de las mujeres al tener el primer hijo.
Actualmente la edad media de las mujeres que tienen su primer hijo es casi 28 años, similar a España pero inferior a Europa.

Incremento de la maternidad adolescente.
El porcentaje de nacimientos de madres adolescentes (de 15 a 19 años) respecto al total de nacimientos pasó del 12% en el 70 al 16% en el 2000.
Ya hemos discutido en general, los conceptos de familia, arreglos familiares y hogares que pueden tener impactos diferentes sobre la vivienda.
En particular, familia implica la existencia de un núcleo conyugal (pareja con o sin hijos) que podrá ser completo (biparental) o incompleto (monoparental).
De aquí, siguiendo la tipología de la CEPAL se distinguen 6 tipos de familias y 2 tipos de hogares.

Tipos de hogares:

1.- Hogar unipersonal, conformado por una persona sola.
2.- Hogar sin núcleo conyugal, con jefe y otros parientes y/o no parientes (24).
3.- Familia nuclear monoparental, con Jefe mujer.
4.- Familia extensa. Todos parientes.
5.- Familia compuesta. Con no parientes, con o sin parientes del jefe.

En Uruguay, los cambios más significativos que se han producido entre 1990 y 2002 y que tienen impactos sobre las necesidades habitacionales (espacios y servicios), son los siguientes:
Hubo un aumento de los hogares unipersonales en los sectores de mayores ingresos (5º quintil),
Hubo un leve aumento de las familias monoparentales y "monomarentales"(25)en sectores de ingresos bajos y altos, salvo los monoparentales de los sectores altos, que disminuyeron.
Bajaron las familias nucleares sin hijos en ambos sectores de población.
Subieron las familias biparentales en los sectores bajos y bajaron en los altos.
Subieron las familias extensas y compuestas en los sectores bajos y bajaron en los sectores altos.
Este aumento en los sectores pobres de las familias extensas y compuestas puede ser interpretable desde un punto de vista económico o socio-cultural ya que puede ser consecuencia de una decisión forzada por las dificultades de acceso a la vivienda o por una valorización de las relaciones de reciprocidad y ayuda mutua, que sin duda tienen también un componente de sobrevivencia material.
Es destacable el hecho que en el 2002, las familias biparentales con hijos, identificadas como la familia nuclear tipo de la modernidad, no alcanza al 35% del total de hogares y familias.

6.1.4. Ciclo vital familiar

Estudios realizados en los últimos años, pusieron de manifiesto que hay importantes cambios en la cantidad de familias que se encuentran en las diferentes etapas del ciclo vital.
Según la CEPAL, las familias pasan por 7 etapas diferentes.

1.- Pareja joven sin hijos con mujer menor de 40 años.
2.- Familia en etapa inicial con hijos entre 0 y 5 años.
3.- Familia en expansión, con hijos entre 6 y 12 años, con o sin otros hijos menores.
4.- Familia consolidada, con hijos entre 13 y 18 años.
5.- Familia de salida de los hijos.
6.- Familias "adultas", con hijos mayores de 19 años.
7.- Pareja mayor sin hijos.

La mayor vulnerabilidad económica se da en las familias monoparentales y monomarentales, las extensas y las compuestas en las etapas en expansión y consolidación, cuando se tiene hijos dependientes (CEPAL, op.cit. pág. 250).

6.1.5. Cambios culturales

Cuando abordamos el capítulo sobre los aspectos que nos distinguen del resto de los países de la región hicimos referencia a las familias tradicionales y las familias transicionales.
El estudio se basó fundamentalmente en la percepción subjetiva y la interpretación valorativa de las personas de las transformaciones en torno a la familia y a la sociedad.
Frente a las transformaciones de la familia nuclear tradicional, se ha generado en muchos sectores de la sociedad la idea de que la familia está en crisis.
Sin embargo, otros sectores plantean que la crisis no es una crisis de la familia, sino de la familia tradicional con padre proveedor, madre ama de casa e hijos del matrimonio.
Los nuevos arreglos de convivencia no necesariamente son consecuencia de una determinación económica sino que contribuyen fuertemente a los cambios, las actitudes, creencias, valoraciones y en general las transformaciones culturales complementarias de las estructurales.
No estuvo ajeno a los cambios culturales sobre la esencia familiar, el movimiento feminista que cuestionó a la familia como espacio armónico, poniendo de manifiesto la dimensión de poder en un espacio conflictivo, la importancia del trabajo doméstico no remunerado desarrollado por las
mujeres en el seno de las familias, la visibilización de la violencia sobre la mujer y el derecho de la mujer a su autonomía.
La aceptación de relaciones sexuales previas a la vida en pareja independiente, ha llevado a cambiar las actividades a considerar en las viviendas, en la medida que la edad de la emancipación de los jóvenes ha aumentado, así como la separación entre sexualidad y procreación.
Un aspecto a considerar al momento de las respuestas desde el Estado a las dificultades de las familias a obtener una vivienda adecuada, es el grado de vigencia del principio cultural de que "el casado casa quiere", frente a las demandas socioculturales de atender necesidades de los progenitores y de los hijos antes que las propias de los padres, relegando de este modo sus aspiraciones de realización personal, asegurando la supervivencia familiar a través de la ayuda mutua interfamiliar e intergeneracional. La evidencia empírica muestra que están aumentando las familias extensas y compuestas, por lo que dilucidar este problema puede orientar con mayor eficacia a las Políticas Habitacionales.

7. CAMBIOS EN LA VIVIENDA.

Los cambios en la sociedad y la ciudad interactuando con los cambios en las familias y los individuos generan cambios en la vivienda. Cambios en la vivienda como producto y en la vivienda como
proceso.(26) Obviamente según la incidencia que tengan los distintos actores en la definición del producto, este será consecuencia de la articulación específica de los condicionantes indicados. La producción masiva del Estado, del Mercado o de las Cooperativas no han tenido la variedad formal y funcional que pueden mostrar las viviendas donde la familia de altos ingresos o sin ingresos monetarios, decide su "arreglo residencial", en el barrio cerrado (gate communities) o en el asentamiento irregular por autoconstrucción.
Si nos atenemos a la familia vemos una tendencia a la disminución del número de integrantes por hogar pero no a la disminución de las relaciones de los hogares de una misma familia. Y esta tendencia se da tanto en los sectores de bajos como de medios ingresos, generando la familia como colchón social (Esping-Anderson).
Subsisten y se conforman arreglos de convivencia intergeneracional que pueden derivar en lamentables formas de hacinamiento y promiscuidad o en beneficiosas formas de ayuda mutua, solidaridad y eficacia en el uso de los recursos de los parientes.
Junto a estos arreglos familiares premodernos que subsisten y los arreglos modernos de la familia nuclear que se debilita, emergen tendencialmente hogares unipersonales, hogares monoparentales, hogares mixtos y hogares con "dos ingresos y dos carreras" (Castell, M.).
Ya no se trata de la preocupación moderna de albergar a la familia nuclear en la ciudad industrial,
sino albergar a los nuevos arreglos de convivencia, en la ciudad metropolitana.
El desafío actual es albergar a la diversidad de necesidades habitacionales apelando a las diversas tecnologías de la gestión; gestión integral, gestión local, autogestión familiar, autogestión grupal y ayuda mutua, cogestión, gestión central y empresarial, etc., sin dejar de lado los aportes de la industrialización y la informática.
La industria de la moda y la automovilística han encontrado formas de adaptar sus productos a la demanda diferenciada. No han dejado de lado los avances de la industrialización, aunque dejando de lado el contrapeso de las economías de escala y monotonía tipológica.
Veamos algunas funciones que permanecen o se asumen en la vivienda urbana.

7.1. La vivienda como lugar de reproducción familiar

Comencemos nuestro recorrido por una investigación reciente realizada por la Red de Asentamientos Humanos, Hábitat y Vivienda de la Universidad de la República. (REAHVI)
El estudio puso de manifiesto la importancia de los "arreglos habitacionales" de varias generaciones como estrategia de sobrevivencia de la "familia" y en particular de los jóvenes solos, en parejas y/o con hijos con dificultades de emancipación familiar.

"Hoy día la familia está actuando de colchón social. Realmente si no fuera por la familia este país no aguantaba el 50% de paro juvenil. Pero esto no es eterno, porque la familia está fundada en la capacidad de aguante de las mujeres, y se están hartando" (Castell, M.).(27)
Si bien Castell lo expresa en relación a España, es aplicable también a nuestro país.
Pero caben varias puntualizaciones que complejizan la estrategia.
Un arreglo habitacional implica un arreglo de convivencia entre varias personas u hogares, un arreglo de residencia en un mismo lote o casa y un arreglo funcional de distribución de tareas y actividades que contribuyan al bienestar del grupo.
Por otro lado el arreglo habitacional puede albergar a una familia extensa, una compuesta y eventualmente a personas no consanguíneas arrendatarias de una porción del predio.
Muchos de los hogares que hoy viven en asentamientos irregulares, adujeron como causa de su neolocalización la existencia de problemas familiares, generados por la convivencia no deseada.
Las nuevas urbanizaciones tienden a generar lotes pequeños, impidiendo de tal forma albergar varios hogares de una misma familia.

7.2. La vivienda como lugar de generación de ingresos

En otra investigación pero en el seno de la Unidad de Vivienda (28) se puso de manifiesto la función que la vivienda tiene en la producción de bienes y servicios generadores de ingresos.
Nuevamente aparece la familia contribuyendo a la resolución del problema de la vivienda (disminuyendo el egreso de dinero), si no al problema del ingreso.
Y esto no es exclusivo de nuestro país.
El problema principal de la globalización no es un futuro sin trabajo. Es un futuro con trabajo más cualificado,y por consiguiente, el problema es para los trabajadores de bajas calificaciones y de bajos ingresos.
El trabajo en la casa no es solo una característica de los consultores internacionales y profesores universitarios, sino que lo es de los sectores que buscan aumentar sus ingresos (auto-empleándose) o disminuir sus egresos (co-residiendo).

7.3. El núcleo "bisalarial"

No podemos desconocer, aunque no lo hemos estudiado, que contrariamente a lo que sucede en las familias intergeneracionales que conviven o las familias productoras, existen los hogares reducidos al núcleo conyugal, lo que Esping llama "dos ingresos y dos carreras", u hogares bisalariales.
Forman parte de los núcleos corresidentes o no (se visitan los fines de semana), pero donde se pone de manifiesto que no tienen tiempo para "autoservirse". "En una familia con dos ingresos y dos carreras la mujer no puede ocuparse completamente de las necesidades del hogar". En este caso la familia busca limpiadores, lavanderías, comidas rápidas, jardineros, etc., es decir generan condiciones para que aparezcan servicios
mercantilizados.

8. RESPUESTAS ALTERNATIVAS

8.1. Respuestas informales

Los cambios anteriormente expresados, al articularse con los recursos de las familias (capital financiero, social, físico y cultural), y de acuerdo al ciclo vital y las oportunidades ofrecidas por el Mercado y el Estado, van generando nuevas normas y valores que condicionan las actitudes y comportamientos, y de este modo se desarrollan estrategias habitacionales diferenciales.
Obviamente los sectores de mayores ingresos, resuelven sus problemas apelando a los servicios de enfermeras, guarderías, escuelas de tiempo completo, locomoción escolar, seguros de enfermedad, empleadas domésticas, cuidadores de enfermos, casas de salud, control de la natalidad, educación permanente, lobbies públicos y privados, personas conocidas con influencia e información, créditos, préstamos familiares, abuelas con roles tradicionales de cuidados de nietos, etc., etc. En resumen: lo que se ha denominado capital físico,
financiero, humano, social comunitario, social individual, cultural.
Los sectores de menores recursos apelan a sus recursos familiares, vecinales y de proximidad espacial, desarrollando variadas estrategias informales entre las que el apoyo estatal y voluntario no es menor sino es en algunos casos el más importante.
En general, en estos sectores, luego de un período de allegamiento, de la adolescente embarazada, o de las jóvenes parejas, su pasaje al ciclo de familia en expansión, de acuerdo a la tipología de la CEPAL, genera conflictos que serán resueltos según el grado de negociación, consenso o ruptura y las posibilidades espaciales que ofrece el lugar donde viven.

1.- En caso de disponer de terreno, se construye una segunda vivienda de modo que la convivencia no implique corresidencia (29).

La disponibilidad de terreno también permite el agregado de nuevas construcciones que faciliten su uso como activo para instalar actividades productivas artesanales o arrendarlas a parientes o no parientes, según el grado de independencia de los nuevos espacios (30).
De no disponer de terreno pero sí de vivienda propia, se construye en altura como en los sectores medios de las áreas consolidadas de la ciudad.
De no disponer de vivienda ni terreno, buena parte de los nuevos hogares de la misma familia se trasladan a los asentamientos irregulares (31).
En caso de pérdida de empleo y/o ingresos, la vivienda puede constituirse en activo de actividades productivas o rentistas. Se construyen habitaciones para desarrollar actividades comerciales, artesanales o depósitos de mercadería o materias primas, o para arrendar a parientes o no parientes.

8.2. Respuestas públicas

Los programas de vivienda se han orientado a atender las necesidades de las familias nucleares. Un ejemplo reciente ha sido el programa de Núcleos Básicos Evolutivos, donde se ha valorizado un tipo de familia que apenas supera la tercera parte de los hogares uruguayos.
En las discusiones sobre lotes con servicios, es frecuente el rechazo de los lotes de 300 m2. o más, considerando las realizaciones edilicias en tira de dos pisos de las cooperativas de vivienda con lotes que no alcanzan a 90 m2.
Este rechazo es consecuencia, del mismo error de considerar solo la familia nuclear como destinataria del programa, sin considerar la trama de sobrevivencia generada por los arreglos intergeneracionales de las familias.
La casuística muestra viviendas otorgadas con subsidios o gratuitamente que son arrendadas o simplemente abandonadas por no poder pagar los costos de la formalidad (agua, luz, impuestos, etc.), o simplemente rechazadas cuando se trata de realojos de asentamientos irregulares.
No puede quedar fuera de nuestras interrogantes
¿qué hacer con las viviendas que ya tenemos?, pero que están vacías, obsoletas, deterioradas, superpobladas, segregadas, mal servidas, usurpadas. La dimensión del artículo no permite extendernos en este punto, pero al solo efecto de disparar la discusión, es necesario definir los caminos para tener las viviendas ocupadas, recicladas, reparadas, esponjadas, integradas, bien servidas y legalmente tenidas, es decir, cumpliendo una función social.

9. CONCLUSIONES

1.- La idea principal que se sustenta en este articulo es que la vivienda urbana hoy está condicionada por la cultura en su sentido antropológico más amplio de producción social del medio ambiente y que incluye como motivador de la acción transformadora, el andamiaje simbólico-ideológico de los diversos actores intervinientes y en particular de los hogares y familias que viven la/en la vivienda.
2. La tensión entre la sociedad y el individuo, como la que se plantea entre las habitaciones (privado individual), el lote (privado grupal) y la ciudad (público), confluyen en productos sociales: hogares y familias, y productos materiales: vivienda y lotes de una gran variedad y riqueza, que desplaza la discusión moderna de principios del siglo XX sobre el papel de la industria en la construcción, frente a la artesanía, a otra discusión sobre el papel de la autogestión y cogestión social frente a la gestión tradicional del Capital y el Estado.
3.- En la definición de la vivienda urbana contemporánea, no deja de estar presente la tensión entre lo subjetivo, lo simbólico y lo imaginado por un lado, y lo real, objetivo y racional por otro. Lo económico y tecnológico de la casa, tradicionalmente sobrevaluados, se enriquece con lo psicológico, social y territorial.
4.- Otra conclusión que podemos expresar es que las personas definen la vivienda en términos de sí mismos y para los otros, y son definidos por la vivienda que habitan, son admirados, sub-mirados o estigmatizados.
5.- El análisis de los impactos residenciales de los cambios familiares debe considerar no solo la estructura interna de las familias en un momento determinado, y su funcionamiento, sino también la etapa del ciclo vital en que se encuentra.
6.- Los cambios al interior de la familia (estructura, funcion, dinámica) tienen impactos diferenciales sobre la residencia, de acuerdo a su situación social, económica y cultural.
7.- Los cambios en la estructura y dinámica de las familias y su situación social, económica y cultural son condiciones necesarias pero no suficientes para determinar los nuevos arreglos residenciales. Estos también están condicionados por las preexistencias físico-espaciales, donde las familias desarrollan su vida cotidiana.
8.- Uno de los cambios que explican los cambios en la estructura y dinámica de las familias es el que tiene que ver con las relaciones de género, por la creciente incorporación de la mujer al mundo laboral y por el movimiento feminista, que han modificado la familia patriarcal tradicional y fortalecido a la familia "transicional".
9.- Las dificultades de acceso al empleo, la precariedad del mismo, la débil remuneración y la vulnerable permanencia en el mismo fortalece la consolidación de la familia trigeneracional, y la corresidencia en un mismo lote. Este aspecto incide favorablemente en la necesaria densificación predial de las áreas consolidadas.
10.- Las propuestas urbanísticas que buscan una vinculación directa con la vía pública de cada vivienda en lotes aislados, ha llevado a un aumento del porcentaje de espacios públicos viales expuestos a la violencia urbana, fortaleciendo la reclusión al interior de la vivienda, disminuyendo el control social sobre el mismo y retroalimentando la vulnerabilidad del espacio público. De aquí la importancia de espacios semiprivados o semipúblicos contiguos a la vivienda individual, con un control social adecuado pero que no genere barrios cerrados.
11.- La vivienda ya no cumple solamente la función de la reproducción biológica de la sociedad sino que interviene en la esfera de la producción de bienes y servicios de uso y de cambio.
12.- La funcionalidad interna de la vivienda deberá superar las limitaciones culturales de la casa "latina", con una sala de estar como vínculo del mundo público al intimo, y control patriarcal, fortaleciendo la casa "sajona", con acceso independiente a las habitaciones íntimas. La independencia puede llevar hasta el desmembramiento físico espacial, pero no funcional, y constituir un "hogar censal", sin residir "en un mismo techo"�32.
13.- El ciclo de vida implica que la familia crece y decrece, pero sin embargo la vivienda evolutiva se piensa solo como un objeto que crece. Es necesario avanzar en tipologías divisibles o agrupables de diferentes formas, para adecuarse a las distintas dinámicas familiares.
14.- Se constata las limitaciones de las Políticas Habitacionales Tradicionales, orientadas a construir casas, condición necesaria pero no suficiente, sin atender los cambios en la sociedad, la ciudad, las familias y los individuos. Si pensamos en una Política Habitacional "transicional", se deberá tener en cuenta la variedad de condicionantes presentes en las decisiones, sin reduccionismos basados en el ejercicio de hegemonías mercantiles, burocráticas o tecnocráticas.

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NOTAS

1) Anthony Giddens, en su "Sociología" publicada por Alianza Editorial, define la cultura como: valores, normas y bienes materiales característicos de un grupo o sociedad
2) Los edificios de vivienda y comerciales de principios del siglo XIX definidos por los perfiles de hierro importados generaron espacios neutros que hoy día son adaptados a múltiples funciones, mientras que los edificios del siglo XX, donde la forma siguió una específica función, deben ser demolidos parcial o totalmente, cuando se pretende refuncionalizarlos.
3) Denominación de un continuo rural urbano que trasciende el área metropolitana. Ver "La ciudad celeste" Taller Sprechmann, 2007. Facultad Arquitectura. Udelar
4) El nivel de vida es el título de un libro que recoge dos conferencias de Amartya Sen, en la que analiza entre otros aspectos la relación entre el alojamiento y el nivel de vida. "En última instancia, hay que concentrarse en la vida que llevamos, en lo que podamos hacer o no, y en lo que podamos ser o no". Pág. 24. Relativiza en la vida que llevamos lo que podamos tener o no. Recordemos la matriz de necesidades- satisfactores de Max-Neef donde define como categorías existenciales: ser, tener, hacer y estar.
5) Junto al tradicional cooperativismo de vivienda por ayuda mutua, con gran presencia del Ministerio de Vivienda y de los Municipios, se ve crecer también la construcción informal e intergeneracional de vivienda por hogares de la misma familia en un mismo lote y el desarrollo de actividades productivas y rentistas en los asentamientos irregulares como lo muestran sendas investigaciones de la Universidad de la República, del Uruguay.
6) El nuevo Plan Quinquenal 2005-2009 del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente del Uruguay lo expresa claramente en la fundamentación del Plan.
7) La tesis de doctorado del autor de este artículo demuestra la contribución de las Políticas de Vivienda en el período 1990-2000 a la segregación residencial, expansión metropolitana y gentrificación de áreas centrales.
8) Actualmente el nuevo Ministerio de Bienestar Social está desarrollando el PAST: Plan de Atención a los Sin Techo, definidos como las personas que pernoctan en las calles y plazas.
9) Programa de apoyo de la Intendencia de Montevideo, al reciclaje de viviendas obsoletas, entendido como el aumento del número de viviendas por subdivisión de grandes viviendas, por autogestión cooperativa. El Programa se detuvo por aumento de precio de las casas obsoletas.
10) Plan de revalorización del sector contiguo al Puerto y a la clausurada Estación Central de Ferrocarril, zona de barracas en desuso por el desarrollo del comercio por contenedores, que culminaba en la Torre del Ente estatal de las telecomunicaciones Antel, el edificio de mayor altura del país. El Plan quedó en el papel por el aumento desmesurado de las barracas.
11) Dubar define "formas identitarias" como combinaciones de las dimensiones de relación: comunitarias o societarias y las dimensiones biográficas: para los otros y para sí. De la combinación resultan 4 formas identitarias: comunitaria para los otros a la que llama identidad cultural; comunitaria para sí a la que llama reflexiva, societaria para los otros, la que llama estatutaria, y societaria para sí, la que llama narrativa.
12) Pág. 25.
13) Mongin,O. Pág. 184.
14) Funcionalismo y organicismo, o desde otra perspectiva, la creación geométrica de la "cabaña" (ex nihilo), o acción sobre el entorno, o división funcional de la "cueva" ya existente o adaptación al y del entorno.
15) Son interesantes los planteos de Hiroshi Hara en este sentido, o el original planteo de O´Gorman para la casa de Frida Kalho y Diego Rivera.
16) Pág. 185.
17) En la secuencia imaginar - dibujar - construir - percibir - habitar, nos situamos en este último eslabón, donde el usuario cobra protagonismo frente al proyectista de los 4 primeros eslabones. No es ni el espacio imaginado, geométrico, materializado y perspectivado, sino el espacio existencial de Norbert Shulz. Es decir: significado, dimensionado, acondicionado y sentido por el usuario.
18) Tesis de Maestría en Ordenamiento Territorial, del Arq. Milton De los Santos bajo mi tutoría.
19) CEPAL, Pág. 238.
20) El estudio de la Red de Asentamientos Humanos, Hábitat y Vivienda de la Universidad de la Republica, sobre "Producción familiar e informal de vivienda", pretende avanzar en el conocimiento de los arreglos intergeneracionales de corresidencia en diferentes viviendas en un mismo lote o padrón.
21) CEPAL, 2004.
22) Sunkel, G. Pág.119.
23) De la encuesta mundial de valores, Sunkel seleccionó los países latinoamericanos y de las 28 variables relevadas, se realizó un análisis factorial generador de las 6 dimensiones indicadas.
24) Recordemos que Jefe designa la persona de referencia en la encuesta.
25) Madre sola con hijos.
26) El proceso autogestionario de las cooperativas de ayuda mutua de propiedad colectiva de la vivienda contribuye a generar cambios en la cultura más allá de que los productos materiales no reflejen necesariamente este tipo de producción social. Como producto se asemeja a los conjuntos habitacionales promovidos por el Estado y construidos por Empresas constructoras, en cuanto a su autonomía formal del entorno urbano.
27) Castell, M. Pág. 78.
28) Unidad Permanente de Vivienda de la Facultad de Arquitectura, Universidad de la República.
29) La Red de Asentamientos Humanos, Hábitat y Vivienda de la Universidad de la República, con financiamiento de la Comisión Sectorial de Investigación Científica, está realizando una investigación interdisciplinaria sobre la Producción familiar intergeneracional e informal de vivienda en 2 barrios de Montevideo.
30) La Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad, está financiando una investigación realizada por la docente Andrea Francisco, bajo la tutoría del Arq. Jorge Di Paula sobre la vivienda productiva en los asentamientos irregulares.
31) Cuando se requiere respuesta a las causas de su traslado al Asentamiento Irregular, el 30 % de los hogares expresan que es debido a los conflictos familiares, muchos de los cuales se derivarían del hacinamiento de hogares.
32) Para nuestro Instituto de Estadísticas, "hogar censal" se define por compartir gastos de alimentación, y "residir en un mismo techo", alude a la morfología unitaria del conjunto de habitaciones vinculadas internamente

Fecha recepción: 30/03/07
Fecha aceptación: 08/06/07