Campos Medina, L., Silva Roquefort, R., & Gaete Reyes, M. (2017). El rol de las emociones y los afectos en la producción del hábitat y el territorio. Revista INVI, 32(91), 9-21. Como citar este artículo
Campos Medina, Silva Roquefort, and Gaete Reyes: El rol de las emociones y los afectos en la producción del hábitat y el territorio


En la convocatoria a este número especial decíamos que los estudios territoriales y urbanos latinoamericanos no han recogido con suficiente claridad y fuerza la pregunta por el papel que juegan las emociones y los afectos en los distintos fenómenos que estudian. En contraste con lo que pasa en dominios cercanos -como la geografía humana (Davidson, Bondy y Smith, 2007; Lindón, 2009 y 2012; Guinard y Tratnjek, 2016; Smith et al., 2009)-, aquí dicha interrogante es más bien incipiente, hasta rudimentaria. Nuestra convocatoria tenía, en consecuencia, el propósito de poner a prueba esa doble condición -incipiente y rudimentaria- para así obtener una estimación del interés que generaba la temática, conocer los ámbitos en los que se desplegaba la pregunta por las emociones y los afectos, los marcos teóricos convocados y los enfoques metodológicos en uso (Aguilar y Soto, 2013; Albornoz, 2016; Deluermoz et al., 2013; Gregg y Seigtworth, 2010).

El resultado fue auspicioso, ya que recibimos más de cuarenta artículos, escritos por autores/as de distintos países de habla hispana, que abordaban diversos temas y que se interrogaban sobre la incidencia que le cabía a los afectos y las emociones en la forma y textura que asumía cada fenómeno estudiado. Un panorama alentador o, dicho en sintonía con la teoría de los afectos de Spinoza (Spinoza, 1980; Vigotsky, 2010), un panorama que nos impulsa a explorar con mayor detalle el modo en que nos hemos preguntado por el rol que juegan las emociones y los afectos en la producción del hábitat y el territorio. Veamos con más detalle ese panorama.

El conjunto de artículos presentados en este número especial de Revista INVI nos muestra que la pregunta por los afectos y las emociones posee una vasta extensión en los estudios del hábitat y el territorio, ya que es puesta en juego en el análisis de variados fenómenos: en el estudio del apego al lugar y del significado del espacio habitado, pero también en las luchas patrimoniales, el estigma territorial, la informalidad, las migraciones urbano-rurales y el gobierno de los otros.

Además, el corpus de siete artículos nos indica que el uso de la perspectiva de los afectos y las emociones permite construir objetos de investigación variados. En efecto, no se trata sólo de diversidad temática, sino que de modos de problematizar que buscan “deconstruir” o “desempaquetar” procesos que se dan por sentados. Aquí la referencia al apego al lugar resulta ejemplar, porque apego, arraigo y pertenencia son piezas clave en el “juego de lenguaje” que conforman los estudios del hábitat y el territorio. Sin embargo, a pesar de ser nociones habituales para arquitectos/as, geógrafos/as, urbanistas, etc., no siempre son interrogadas para saber qué quieren decir con exactitud. El enfoque de los afectos consigue desmenuzar y hacer visible el papel que cumplen distintos elementos en la producción del apego, el arraigo y la pertenencia. Es el caso explícito del artículo de Berroeta, Pinto de Carvalho, Di Masso y Ossul. Pero también del artículo de Aubán y, de formas diferentes, de los textos de Colin, Hueliñir y Zunino, y Skewes, Trujillo y Guerra, todos ellos contenidos en el presente número.

En ese sentido, en el ámbito de los estudios del hábitat y el territorio, el enfoque de los afectos actúa con vocación microscópica, pues busca ofrecernos la textura sutil de ciertos procesos, iluminando sus aspectos subjetivos, socio-culturales y socio-materiales. En cierto modo, nos revela aquellos aspectos que dan forma a la cara oculta de los procesos habitualmente considerados en los estudios urbanos. Pero esta situación nos sugiere que existe una limitación: se trata de un enfoque que ofrece rendimientos principalmente en una escala -la micro-, sin conseguir remontarse a otras, como la meso o la macro. A diferencia de lo que ocurre en otros dominios de investigación, donde se promueve un tratamiento afectivo de la macro-escala -como sugiere la propuesta del “estructuralismo de las pasiones” de Lordon (2013) para el ámbito de la economía o la política-, acá el enfoque sería de utilidad a nivel de lo micro.

La concentración en la escala micro no tiene que ver, sin embargo, con el privilegio de ciertos marcos conceptuales por sobre otros. En este punto los artículos que forman el número especial muestran una variedad y eclecticismo importante. No se constata, en consecuencia, algún tipo de afinidad o recurrencia entre la pregunta por los afectos y las teorías que son convocadas, sino más bien un diálogo en función de la pertinencia interpretativa de los conceptos y las teorías. A esto contribuye, por cierto, la diversidad disciplinar de los/as autores/as del número, lo que se vuelve indicativo de otro elemento: la transversalidad del enfoque de los afectos entre las disciplinas que alimentan los estudios territoriales y del hábitat. Así, geógrafos/as, arquitectos/as, antropólogos/as, sociólogos/as, entre otros, están presentes en el número.

Finalmente, el conjunto de artículos seleccionados nos muestra una variedad de enfoques metodológicos posibles de utilizar en el estudio de los afectos y las emociones. Enfoques que incluyen la etnografía, las entrevistas, los grupos focales, la aplicación de encuestas y el análisis estadístico. Incluso el análisis de documentos en clave genealógica. La diversidad de opciones se vuelve, así, un nuevo aliciente para la investigación sobre la temática, en la medida que nos muestra que ella no se encuentra restringida a cierto tipo de abordajes -por ejemplo, los etnográficos desconfiados de la representación y el discurso-, sino que más bien requiere de la articulación creativa de técnicas de producción de información y de análisis de datos. En ese sentido, la diversidad de opciones metodológicas funciona como un llamado al despliegue de la “imaginación investigativa”, parafraseando a Charles Wright Mills (Mills, 1959; Back y Puwar, 2012).

Tenemos en frente, en consecuencia, un conjunto de artículos que da cuenta de: i) la versatilidad del enfoque de los afectos, en la medida que se aplica a un espectro de fenómenos variado; ii) la relevancia teórica de dicho enfoque, en cuanto permite ver los fenómenos desde ángulos diferentes; iii) su pertinencia microscópica y reveladora de dimensiones menos convencionales; iv) su pluralismo conceptual, puesto que dialoga con diversas tradiciones de pensamiento y disciplinas y; v) finalmente, su adaptabilidad metodológica. Veremos a continuación las características destacadas de los artículos incluidos en este número especial en algunas de estas cinco dimensiones.

El primer artículo es “Traer el bosque a sus domicilios. Transformaciones de los modos de significar el espacio habitado”, de los autores Skewes, Trujillo y Guerra, en el que se nos muestra la manera en que los cambios en las actividades productivas inciden en la forma y significado del hábitat y el territorio, pero con una particular sensibilidad puesta en el rol jugado por materialidades y agencias no humanas. En este sentido, el texto funciona como un recordatorio de que nuestras escalas afectivas están en constante transformación y no son ajenas a las modificaciones en los modos de producción predominantes. Más aún, los autores nos indican que la proyección temporal y la sustentabilidad de esos cambios dependen de la capacidad de los propios habitantes para reorganizar sus formas de vinculación emocional con el medio y producir hábitat. Visto así, este último emerge como una entidad de geometría variable y en variación; una entidad poblada por más actores de los que usualmente reciben la etiqueta de habitantes, ya que abejas y matorrales también participan de la producción del hogar. El artículo funciona, entonces, como una invitación a renovar las ontologías y epistemes que gobiernan -casi siempre de modo subrepticio- la producción de nuestros objetos de investigación en el dominio de los estudios territoriales y del hábitat.

“La dignidad en los márgenes. Aproximaciones afectivas a la ciudad informal”, el artículo de Mónica Aubán, es fuertemente persuasivo. La autora comienza dando cuenta -con precisión y sin estridencias- de la teoría del afecto en el linaje de Spinoza, Deleuze y Braidotti, para mostrarnos, a continuación, la pertinencia que dicha teoría tiene en el abordaje de la práctica arquitectónica contemporánea, en la medida que hace visibles aspectos propios de la subjetividad de los habitantes de territorios relegados. De acuerdo a Aubán, en el trabajo con expresiones informales del hábitat, la arquitectura ha conseguido importantes avances, entre los que destaca una noción ampliada de territorialidad -que permite integrar a más actores en la producción del hábitat-, así como también considerar cuestiones tales como los sentimientos de pertenencia, la identificación con el lugar y las reivindicaciones por la dignidad de los habitantes. Atender a estos elementos, claramente vinculados al plano afectivo, no sólo resulta adecuado, sino que, de intensificarse, reportaría importantes beneficios a la práctica arquitectónica y permitiría revertir la imagen negativa que ha predominado en el tratamiento de la ciudad informal.

En el tercer artículo, “La nostalgia en la producción urbana: La defensa de barrios en Santiago de Chile”, el procedimiento argumentativo desplegado por Clément Colin es claro y consistente: la nostalgia es una emoción, un discurso y una práctica que participa de la producción del entorno urbano. No se trata de un estado mental, sino que de una construcción socio-cultural que es utilizada como herramienta de apropiación simbólica del espacio y que permite proteger las dimensiones materiales del barrio. El artículo busca mostrarnos cómo es vivido el proceso de transformación neoliberal de la ciudad actual por parte de los habitantes, particularmente desde el punto de vista de aquellos que lo resienten y lo resisten. Al mostrarnos el papel que juega la nostalgia como motor de esa resistencia, Colin nos sugiere que las emociones no son fenómenos reflejos o reactivos, sino que tienen el poder de catalizar y canalizar la acción productiva, esto es defender el espacio que permite pensarnos, detener el avance inmobiliario, pero también constituir una identidad colectiva.

En su texto “Apego al lugar: una aproximación psicoambiental a la vinculación afectiva con el entorno en procesos de reconstrucción del hábitat residencial”, los autores Berroeta, Pinto de Carvalho, Di Masso y Ossul nos ofrecen un mapeo preciso del modo en que se ha conceptualizado la noción de apego al lugar en la psicología ambiental. La propuesta identifica tres perspectivas teóricas que ponen el acento específico en: la afinidad emocional individual hacia los lugares, la primera; el reconocimiento de la producción de significados sociales desde los que se elaboran los vínculos afectivos con el lugar, la segunda; y la exploración de las prácticas materiales a través de las cuales el afecto hacia el lugar es creado y vivido, la tercera. La cartografía ofrecida es extremadamente valiosa, no sólo por dar cuenta de las formas y límites de estos continentes conceptuales, sino que también porque sugiere un relato de profundización progresiva que va de lo individual a lo grupal, de lo intangible a lo material, de lo representacional a lo práctico. Además de eso, la propuesta consigue ser más auspiciosa en virtud del diálogo establecido con información empírica generada en tres contextos locales afectados por desastres socio-naturales, mediante técnicas variadas, entre las que se cuenta, para sorpresa de algunos, el análisis estadístico.

El quinto texto del número especial, “Movilidad, utopías y lugares híbridos en Los Andes del sur de Chile”, de los autores Huiliñir-Curío y Zunino, comienza recordándonos que “la palabra emoción, del latín emotio, deriva del verbo emovere, que significa ‘retirar, desplazar de un sitio, mover’ y nos propone un análisis de la migración utópica que constituye, en sí mismo, una suerte de ejemplificación “escalada” de la palabra emoción, ya no a nivel del movimiento del cuerpo como resultado de un elemento que lo afecta, sino que del desplazamiento kilométrico en el espacio como producto de los afectos que se le asignan a, y que se encuentran cristalizados en, un lugar. Situados en el sur de Chile, los casos analizados ofrecen, a juicio de los autores, un contrapunto a la tendencia homogeneizadora del proyecto racional moderno.

La propuesta de las autoras Ginga y Brizuela, “Iniciativas escenográficas en Rosario: lo cool como tecnología de gobierno de subjetividades urbanas”, se inicia con el uso de la metáfora de la escenografía para sugerir que un conjunto de iniciativas público-privadas implementadas en la ciudad de Rosario, Argentina, tienen como propósito mostrar una versión parcial y restringida de la ciudad; una versión que resalta ciertos atributos ligados a lo cool, pero que tiene poco que ver con la dinámica propia de la ciudad y la experiencia de vida de sus habitantes. No obstante, esa versión parcial, “escenográfica”, busca convertirse en un dispositivo orientador de la conducta de los habitantes, es decir, en una tecnología de gobierno de la subjetividad. Al mostrarnos la mecánica de esta operación, las autoras resaltan la importancia que tiene el deseo como impulsor de la actividad humana y como herramienta de dinamización del capitalismo actual, particularmente en su versión de goce.

Finalmente, el texto de Alfredo Santillán, “El sentir frente a la estigmatización territorial”, aborda los sentimientos generados por la estigmatización territorial en la ciudad de Quito, destacando la relevancia de la dimensión imaginaria en ese proceso. El autor nos muestra cómo las emociones de malestar e ira frente a la humillación son reorientadas hacia prácticas de desmitificación que disputan abiertamente el contenido de los prejuicios injuriosos sobre el “sur” de la ciudad, reivindicando atributos positivos de la gente que habita en este sector de la urbe. El procedimiento de análisis utilizado resulta revelador del potencial heurístico que posee un trabajo intensivo de un corpus acotado: el autor se toma en serio el lenguaje de los habitantes disectando sus distintas capas de significación y mostrando su pertinencia en el abordaje de las emociones y los afectos.

Como queda en evidencia, el conjunto de siete artículos que compone este número especial constituye una muestra variopinta de las distintas aproximaciones y usos que se han hecho de la perspectiva de los afectos y emociones. Además de proponer lecturas novedosas para las temáticas que trabajan, los textos instalan una serie de preguntas encaminadas a profundizar en los temas abordados. En este sentido, los siete artículos nos insinúan la necesidad de continuar el esfuerzo analítico realizado en cada uno de ellos. Todo lo anterior vuelve pertinente la pregunta por las implicancias de escribir sobre las emociones.

Efectivamente, escribir sobre las emociones es un intento de hacer visible teóricamente -si se nos permite el pleonasmo- un componente de la producción del hábitat y el territorio que por evidente pareciera darse por descontado. Escribir sobre las emociones es, en cierta forma, una manera de ponerle nombre a esa tracción que une y dinamiza cosas, lugares y personas (Ahmed, 2004). Una manera de enunciar las ausencias, esas que toman la forma de recuerdos, experiencias pasadas, seres queridos que se fueron… pasados que están presentes, ausencias que pueblan nuestro cotidiano, pero que raramente nos damos el tiempo de nombrar (Stewart, 2007).

Escribir sobre las emociones es, por otro lado, un gesto que reconoce que la forma en que está tejido nuestro mundo es más fina y enmarañada, y al mismo tiempo y por paradójico que suene, más volátil y más densa que lo que nos dejan ver nuestros utensilios conceptuales habituales. En ese sentido es una escritura que convoca a renovar paradigmas, a imaginar posibilidades (Knudsen y Stage, 2015).

Esperamos que el paisaje que esbozan los siete artículos de este número especial permita que los/as lectores/as de Revista INVI no sólo se hagan una idea de la magnitud que tiene actualmente el estudio del rol que juegan las emociones y los afectos en la producción del hábitat y el territorio, sino que se convierta en un impulso que potencie las búsquedas, un llamado a aguzar el oído (Back, 2007), a afinar la mirada y, así, refrescar los estudios urbanos, territoriales y del hábitat.

Agradecimientos

Luis Campos agradece CONICYT Fondecyt de Iniciación 11140356

Referencias bibliográficas

1 

Aguilar, M.A., y Soto, P. (2013). Cuerpos, espacios y emociones: aproximaciones desde las ciencias sociales. México: Miguel Ángel Porrúa.

M.A. Aguilar P. Soto 2013Cuerpos, espacios y emociones: aproximaciones desde las ciencias socialesMéxicoMiguel Ángel Porrúa

2 

Ahmed, S. (2004). The cultural politics of emotion. Edinburgh: Edinburgh University Press.

S. Ahmed 2004The cultural politics of emotionEdinburghEdinburgh University Press

3 

Albornoz, M.E. (2016). La historia de las emociones. En Albornoz, M.E. (Dir.), Sentimientos y justicia. Santiago: Acto Editores.

M.E. Albornoz 2016La historia de las emociones M.E. Albornoz Sentimientos y justiciaSantiagoActo Editores

4 

Back, L. (2007). The art of listening. Oxford: Berg.

L. Back 2007The art of listeningOxfordBerg

5 

Back, L., y Puwar, N. (Eds.). (2012). Live methods. London: Blackwell.

L. Back N. Puwar 2012Live methodsLondonBlackwell

6 

Davidson, J., Bondi, L., y Smith, M. (2007). Emotional geographies. London: Ashgate.

J. Davidson L. Bondi M. Smith 2007Emotional geographiesLondonAshgate

7 

Deluermoz, Q., Fureix, E., Mazurel, H., y Oualdi, M. (2013). Écrire l’histoire des émotions: de l’objet à la catégorie d’analyse. Revue d'histoire du XIXe siècle, (47), 155-189. https://doi.org/10.4000/rh19.4573.

Q. Deluermoz E. Fureix H. Mazurel M. Oualdi 2013Écrire l’histoire des émotions: de l’objet à la catégorie d’analyseRevue d'histoire du XIXe siècle47155189 https://doi.org/10.4000/rh19.4573

8 

Guinard, P., y Tratnjek, B. (2016). Géographies, géographes et émotions. Retour sur une amnésie… passagère? Carnets de Géographes, (9), 1-16.

P. Guinard B. Tratnjek 2016Géographies, géographes et émotions. Retour sur une amnésie… passagère?Carnets de Géographes9116

9 

Gregg, M., y Seigtworth, G. (2010). The affect theory reader. Durham: Duke University Press.

M. Gregg G. Seigtworth 2010The affect theory readerDurhamDuke University Press

10 

Knudsen, B.T., y Stage, C. (2015). Affective methodologies. Developing cultural research strategies for the study of affect. London: Palgrave Macmillan UK.

B.T. Knudsen C. Stage 2015Affective methodologies. Developing cultural research strategies for the study of affectLondonPalgrave Macmillan UK

11 

Lindón, A. (2009). La construcción socioespacial de la ciudad: el sujeto cuerpo y el sujeto sentimiento. Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpo, Emociones y Sociedad, (1), 6-20.

A. Lindón 2009La construcción socioespacial de la ciudad: el sujeto cuerpo y el sujeto sentimientoRevista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpo, Emociones y Sociedad1620

12 

Lindón, A. (2012). Corporalidades, emociones y espacialidades: hacia un renovado betweenness. RBSE - Revista Brasileira de Sociologia da Emoção, 11(33), 698-723.

A. Lindón 2012Corporalidades, emociones y espacialidades: hacia un renovado betweennessRBSE - Revista Brasileira de Sociologia da Emoção1133698723

13 

Lordon, F. (2013). La société des affects. Pour un structuralisme des passions. Paris: Éditions du Seuil.

F. Lordon 2013La société des affects. Pour un structuralisme des passionsParisÉditions du Seuil

14 

Mills, C.W. (1959). The sociological imagination. Oxford: Oxford University Press.

C.W. Mills 1959The sociological imaginationOxfordOxford University Press

15 

Smith, M., Davidson, J., Cameron, L., y Bondi, L. (2009). Emotion, place and culture. London: Routledge.

M. Smith J. Davidson L. Cameron L. Bondi 2009Emotion, place and cultureLondonRoutledge

16 

Spinoza, B. (1980). Ética demostrada según el orden geométrico. Madrid: Editora Nacional.

B. Spinoza 1980Ética demostrada según el orden geométricoMadridEditora Nacional

17 

Stewart, K. (2007). Ordinary affects. Durham: Duke University Press.

K. Stewart 2007Ordinary affectsDurhamDuke University Press

18 

Vigotsky, L. (2010). Teoría de las emociones. Estudio histórico-psicológico. España: Akal.

L. Vigotsky 2010Teoría de las emociones. Estudio histórico-psicológicoEspañaAkal


adpted by icoztar@gmail.com